Los medios de comunicación chinos deben elevar su influencia, dice alto funcionario chino [leer noticia]
Las declaraciones del Sr. Li Changchun son, cuanto menos, sorprendentes si tenemos en cuenta que en China la libertad de expresión está más que censurada y que no son pocas las personas que han acabado en la cárcel o que están perseguidas por expresar su ideología.
Solicitarle a los medios de comunicación que amplíen su variedad de noticias es toda una provocación en un país en el cual ni tan siquiera pueden navegar libremente por Internet.
Cuando hace unos dos años decidimos ir a pasar dos meses en Beijing para hacer un curso de chino mandarín, lo primero que hicimos al encontrar un ordenador con conexión (lo cual tampoco era tarea fácil si no estabas en un hotel de 5 estrellas, que no era el caso) fue ver si realmente era cierta la censura existente en el famoso buscador Google. Y sí, así era. Lo mismo pudimos comprobar con la televisión cuyas noticias solamente se basaban en todo lo bueno que había hecho el gobierno ese día.
De los 11 millones de internautas existentes en el país nadie disfruta de lo que nosotros tenemos: información crítica y alternativa. Tan solo en los blogs podemos encontrar parte de la realidad, no por nada China es el país con mayor número de blogueros (por encima de EEUU) y el blog más leído pertenece igualmente a dicho país.
Los medios de comunicación hasta el momento no han sido más que el tablón de comunicados autorizados de la política gubernamental. Empiezan a levantarse voces fuertes que solicitan la entrada de la libertad en todos los sentidos, pero el gobierno chino no está aún dispuesto a abrir las puertas de par en par para airear todos sus trapos sucios ante el mundo (sin ir más lejos, este mismo verano se encubrió el tema de las leches infantiles hasta la finalización de los Juegos Olímpicos).
Estos Juegos Olímpicos han sido todo un reto para este gobierno autoritario ya que le obligaba a dar una imagen internacional muy distinta a los que están acostumbrados ye era mucho lo que se jugaban. Aún así, una vez más, hicieron uso del intento de manipulación [leer noticia]
En una entrevista a Ma Jian, escritor expatriado, publicada recientemente en La Vanguardia, el autor afirma lo siguiente:
Los escritores que permanecen en el sistema chino sufren una gran censura y con el tiempo llegan a autocensurarse. Carecen de fondo literario y de pensamiento propio, de conciencia autónoma, como antes sucedía en la Europa del este. Sí están escribiendo buenos cuentos, de todos modos, pero no novelas.
Son las contradicciones de un país que avanza a pasos de gigante, pero que no lo hace uniformemente. Mientras que en la capital (ya muy accidentalizada) el progreso se palpa constantemente, en las zonas rurales e industriales este avance está muy lejos aún de ser una realidad.
Como dijo Napoleón hace 200 años tras preguntarle qué pensaba de China:
Allí duerme un gigante. Dejémoslo que duerma, porque cuando despierte temblará el mundo.
No iba muy desencaminado el Sr. Napoleón, aún queda mucho por comentar.
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