Al menos esto es lo que se desprende de los datos del sector editorial explicados en esta noticia publicada en el diario digital El mundo el pasado día 15 de diciembre: “González-Sinde anuncia una rebaja del 16% al 4% del IVA del libro electrónico”. Y es que libro electrónico ha ido ganado terreno progresivamente al libro tradicional, a pesar de los inconvenientes como estar gravado por un IVA superior al segundo y a la reticencia de los usuarios al nuevo formato y se postula ya como una opción real de negocio para las editoriales que prevén que en tres años las ventas de libros electrónicos superen los 3 millones de unidades.
El libro electrónico supone un claro ejemplo de domesticación de un medio. Y es que la evolución y adaptación de su uso en los últimos ha sido considerable. Mientras que en un primer momento fue rechazado casi totalmente por los usuarios, por considerarlo desde poco útil a poco romántico, argumentando que el formato digital hacía que el libro perdía su encanto, en la actualidad y gracias a los nuevos soportes son cada vez más los usuarios que consumen “literatura digital”. Actualmente, gracias a los nuevos soportes de tamaño reducido y poco peso (pda, iPod touch, iPhone o dispositivos creados especialmente para la lectura de libros) los usuarios optan por los formatos electrónicos que se adaptan mejor a ciertas situaciones cotidianas y en muchas ocasiones sin detrimento de compaginar la lectura del libro electrónico y el tradicional. En el día a día el formato electrónico, fácil de llevar, de manejar y de leer, se ha convertido en la opción más útil para, por ejemplo, la lectura en medios de transporte, como el metro o el tren.
Se trata, pues, de la apropiación por parte de los usuarios de un nuevo medio, gracias a la aparición de nuevos soportes óptimos para éste, que ha sido adaptado a ciertos usos por parte de los ciudadanos (sin detrimento de los usos del medio tradicional), convirtiéndolo en propio e independiente del libro tradicional.
Hace a penas dos años los entendidos vaticinaban que la TDT en España nacía herida ya de muerte, pues, su implantación total en nuestro país -que por cierto aún no se ha producido- coincidiría con el auge del ipTV, es decir, la televisión por Internet, con más opciones que la primera y mucho más interactiva. A día de hoy y aún a medio camino en lo que se refiere de la consolidación de la TDT, todo parece indicar que esas predicciones no se van a cumplir, posiblemento porque nuestras conexiones a Internet aún no son equiparables ni de lejos en cuanto a velocidad y precio a otros países europeos, y la televisión, al menos de momento, avanza a paso seguro y casi simultáneo en todas sus modalidades (TDT, Satélite, pay per view e ipTV).
Al menos eso es lo que deja entrever el informe sobre uso de los medios y entretenimiento elaborado por la consultora internacional PricewaterhouseCoopers y publicado por El País. Según este estudio, Internet en primer lugar y la televisión, en sus distintas modalidades, en segundo lugar, serán los impulsores de la industria del ocio al menos durante los próximos cinco años. Llama la atención que que se contemplen unidas todas las modalidades de televisión a pesar de las grandes diferencias en cuanto a las posibilidades de Interactividad que cada uno de ellas ofrece. De hecho se equipara el avance de la TDT de pago al de la ipTV, cuando la segunda ofrece no sólo mayor interactividad al usuario sino incluso opciones de movilidad. Sí que se desprende de este informe que otros medios, como la radio o las revistas, podrían sufrir un retroceso en cuanto a su consumo.
Podemos concluir, pues, que de momento la Interactividad no parece que sea en la actualidad ni que vaya a ser en un futuro cercano una de los valores que los usuarios tengan en cuenta a la hora de consumir un tipo u otro de televisión, posiblemente por falta de costumbre, aunque sí parece, siempre según este informe, que el consumo de otros medios que permiten una menor o nula interacción por parte del usuario, como la radio y prensa escrita, pueden verse condicionados por el auge de los nuevos medios.
Al leer el tema referido a las sociedades en transición del libro de Cardoso recordé una noticia que había leído recientemente y que sitúa a España como el primer país europeo en uso de las redes sociales y el segundo del mundo en este sentido, sólo por detrás de Brasil: http://www.que.es/tecnologia/noticias/200909101724-espana-lider-redes-sociales.html.
Esta noticia, que deja claro que son los jóvenes quienes hacen un uso más exhaustivo de las redes sociales, me hizo pensar no sólo en la implicación que esto pueda tener en un futuro, tal y como la misma noticia indica, en el sentido de la incorporación de las nuevas tecnologías en la cotidaneidad de las generaciones más jóvenes, sino también en las transformación del ocio que han supuesto en la actualidad las nuevas tecnologías y sus consecuencias futuras. Y esto es no sólo en lo referido a las redes sociales sino también a los llamados mundos virtuales del tipo “second life” o incluso videojuegos como “World of Warcraft”, que sólo en España han conseguido la friolera de trece y diez millones de usuarios respectivamente.
Tanto en el caso de las redes sociales como de estos mundos virtuales se produce una transformación no sólo en la manera de entender el ocio, sino también en el modo de relacionarnos. Ya no existen barreras geográficas, ni los límites propios de la comunicación presencial y o con el valor añadido de la comunicación simultánea y en muchas ocasiones gratuita. Y también afecta a la manera de conocer gente nueva, cambian los modos, las fórmulas y los significados. Ya es normal tener en la red tanto amigos “reales” como “virtuales” y puede llegar a entremezclarse la vida real con la virtual o llegar a crearse vidas paralelas que se interrelacionan en mayor o menor medida, siendo normalmente la vida virtual la relacionada casi de modo exclusivo en la mayoría de los casos con el ocio. El ocio digital deriva en la adquisición de otras competencias en este ámbito y la progresiva “digitalización” o conexión a la red de los ciudadanos y por lo tanto de la sociedad.
Así pues, si bien es lógico pensar que en las sociedades en transición este fenómeno se da en las generaciones más jóvenes, también lo es que una manera más o menos efectiva de evaluar en qué grado de transición para la sociedad en red se encuentra una sociedad debería ser medir el grado de ocio digital los ciudadanos y por lo tanto de la sociedad en general.