Cómo muchos de vosotros sabréis, el pasado febrero, la CNN lanzó una nueva web, iReport, de ‘Periodismo Ciudadano‘.
El ‘Periodismo Ciudadano’, según el informe ‘We Media: How Audiences are Shaping the Future of News and Information’ de Shayne Bowman and Chris Willisse, sería el ‘acto de periodismo’ ejercido por parte de amateurs “que desempeñan un papel activo en la recogida, informe, análisis y diseminación de noticias y de información”, en otras palabras: que cualquier persona puede ejercer de reportero.
Estamos ya acostumbrados a que muchos medios, sobre todo diarios, nos permitan expresar ‘libremente’ nuestra opinión a pie de noticia. De hecho, iReport nació así en agosto de 2006, como parte de CNN.com. Pero, desde el pasado febrero iReport va más allá.
En iReport nosotros somos los responsables de la información, somos auténticos reporteros y, si la información es suficientemente relevante, acabará emitiéndose en la cadena CNN. En el último mes, por ejemplo, 1.380 noticias de las 213.352 publicadas en iReport han sido emitidas por CNN. Una idea, en principio, estupenda.
El problema radica en que, tal y como señala el lema de iReport, las noticias ni están editadas ni están filtradas. Existe una libertad total y absoluta en la publicación de éstas y el hecho de que iReport pertenezca a la CNN, da un peligroso viso de realidad y credibilidad a todo lo que allí se publica. Todo ello, a pesar de que clarísimamente se señale lo contrario.
Debido a ello, el pasado 4 de octubre, un ‘iReporter’ publicó una información que puede llevarle a acabar dando con sus huesos en la cárcel. Aprovechándose de los insistentes rumores acerca de la precaria salud de Steve Jobs, CEO de Apple, de los que venían haciéndose eco los medios durante los últimos meses, publicó la noticia de que éste había sufrido un ataque al corazón.
El resultado de la publicación de la noticia en iReport, fue una caída de casi un 6% del valor de las acciones de la compañía Apple. En pocos minutos, se generaron unas pérdidas cercanas a los 7,5 billones —americanos— de dólares.
Afortunadamente la compañía reaccionó rápidamente. Emitió un comunicado urgente que desmentía la noticia y contactó con la CNN y la SEC —U.S. Securities and Exchange Commission—, que hicieron lo propio. La rápida reacción por parte de Apple, afortunadamente para sus accionistas y empleados, hizo que las pérdidas se pudiesen recuperar ese mismo día. La SEC inició, a partir de ese momento, una investigación acerca de si había existido un interés en hacer caer la cotización de la empresa y quién estaba detrás del asunto. La investigación sigue abierta.
Pero el asunto no acabó ahí ya que se abrió un debate: ¿deben los medios fomentar este tipo de periodismo? ¿deben permitir la publicación de contenidos sin editar ni filtrar? ¿a qué nos podemos exponer?…