
Si per domesticació entenem el procès pel qual una tecnologia s’incorpora a la vida quotidiana i va transformant els nostres hàbits i espais (Silvertone,2005), està clar que la televisió és un bon exemple. És de sobres conegut el cas de la tele i com es va apoderar del lloc privilegiat de la llar de foc tradicional, sempre col·locat al bell mig de la sala o menjador per què tota la familia pugui guadir-ne.
Però hi ha més tecnologies i mitjans que s’han “domesticat”. Històricament, hi ha molts. Internet potser és l’últim exemple, tot i que encara es troba en la fase d’apropiació per part de la societat. No així el mòbil, totalment “imprescindible” avui en dia. ¿Què feiem quan no existia? ¿No quedàvem amb els amics igual? ¿Tan difícil era contactar amb la gent? No, està clar que no. Però la necessitat ‘creada’ per la publicitat s’ha convertit en una necessitat ‘real’, per dir-ho d’alguna manera. Ens em apropiat del mòvil. En termes de Silverton, l’objecte ha deixat de ser un bé de consum per a formar part del seu propietari, i així formar part de la seva vida.
Totalment integrats els mòbils, ara ja van per la tercera generació de mòbils (3G), a mida que van fent millores i assimilant més funcions, en una recerca constant d’ una major domesticació i apropiació buscant la comoditat. D’aquí, per exemple, del ‘boom’ dels telèfons tàctils, molt més senzills o intuitius (segons diuen, perque tot és acostumar-s’hi).
Podeu llegir un article sobre aquesta ‘moda’ dels tàctils aparegut a l’edició digital de 5 DÍAS.
El mòbil ha passat a ser un gran al·liat, tot són avenços i possibilitats, quan abans tot èren dubtes sobre els seus efectes perniciosos a nivell social i, fins i tot, de salut.
Explica Manuel Campo Vidal que la revolución interactiva o revolución digital surge de la convergencia de tres tecnologías tradicionales: televisión, telefonía e informática. En el caso de la televisión interactiva, se rompería con el sentido unidireccional de las emisiones: unos pocos emiten para muchos.
Romper con la histórica barrera técnica entre emisor y receptor televisivo es ahora posible con la ayuda de las innovaciones tecnológicas y aliados como la informática o los teléfonos móviles. Sin olvidar que el primer y decisivo paso hacia la interactividad fue la digitalización, basada en la conversión de la señal analógica en series binarias que permiten comprimir la señal.
Lo más parecido a la televisión interactiva, tan cacareada por los que promocionan el TDT, se debería llamar para ser más exactos “televisión a la carta” y la podemos encontrar ya mismo en Internet. Es lo que se viene llamando Web TV. Puedes escoger programas, verlos, volverlos a ver, confeccionar tu propia parrilla de programas… Pero más que interactividad real es una plataforma más para exhibir sus productos televisivos. Mismo producto, diferente canal. Con el punto fuerte, eso es cierto, de dotar al espectador de mayor libertad y flexibilidad.

El caso es que las cadenas, en este caso Cuatro es de las últimas en subirse al carro, han visto en la red de redes una buena fórmula para seguir mostrando sus contenidos habituales y de forma mucho más flexible, “cuando la gente quiere y cuantas veces quiera”. Existe relación entre los espectadores a través de redes sociales (y puntualmente se podría tener con los propios programas), se pueden escoger contenidos…
Es el camino a seguir. Es el mayor reto de la televisión. Y es que, por cada internauta que enciende el ordenador se registra un telespectador tradicional menos. Las estadísticas son claras en este punto: las audiencias sólo suben en Internet.

Como Portugal, y en línea con las ideas expuestas por Gustavo Cardoso en Los Medios de Comunicación en la sociedad Red, España es una ’sociedad en transición’ en la red global tanto por su modelo de desarrollo -es un país con aspiraciones a ’sociedad informacional’, y lo demuestran planes como el http://www.22barcelona.com/- como por los usos que hace su población de las nuevas tecnologías. Aunque todavía nos falta un largo camino por recorrer. Hay países que nos llevan ventaja y tienen una mayor sensibilidad por el tema.
Entre estos países a la cabeza tecnológica destacan Finlandia, Singapur y Estados Unidos, y a España le queda lejos su plenitud como sociedades informacionales avanzadas pues las citadas sociedades son economías dinámicas, innovadoras, internacionalmente competitivas e incorporan las tecnologías de la información a su proceso productivo (organización, distribución, promoción,etc).
Los indicadores que deben tenerse en cuenta a la hora de valorar los logros tecnológicos de cada país son numerosos, pero podríamos destacar los siguientes: infraestructuras, costo, conocimiento, calidad y utilidad de internet. Dice el propio Cardoso que la es la ‘baja utilización tecnológica’ de las llamadas sociedades en transición (España, Portugal, Hungría, República Checa, Italia…) lo que “más marca la diferencia”. No sólo se trata de que el Gobierno español, por poner un ejemplo, invierta más en infraestructuras y tecnología, ya que sin educación y sin integrar las nuevas herramientas en la producción, de nada servirán todas esas mejoras técnicas.
Con respecto al ‘poco’ uso que hacemos en España de Internet, podéis ver una notícia de la agencia Europa Press al respecto con el titular “Sólo el 34% de los españoles utiliza Internet de forma diaria, muy por debajo de la media en la UE”.
Luis Benavides Marín