Nadie sabe con certeza cuales son los ingredientes para que un libro triumfe y, mucho menos, para que un libro recién salido al mercado llegue a ese sector tan “técnologico” como el adolescente o juvenil.
No obstante, y lejos de haber dado con la receta perfecta, lo que si parecen haber detectado las editoriales es el poder de convocatoria de las redes sociales. Es en las webs, blogs y redes sociales, como Facebook, Tuenti o Twitter, donde los jóvenes se recomiendan un libro, lo encumbran con sus comentarios, donde se forman los grupos de fans y se genera y se ceba el fenómeno.
Según la responsable de marketing de Alfaguara Infantil, Rita López “Es fundamental, la base. Puedes tener todo el dinero del mundo, pagar la campaña más cara para televisión y librerías y, aun así, no llegar a los lectores. Para hacerlo tienes que ir adonde están, y ahora mismo están todos en Internet”.
Los últimos datos extraídos del informe La Generación Interactiva en España, de la Fundación Telefónica demuestran que casi el 70% de los adolescentes españoles prefiere navegar a ver la televisión y un 88% son usuarios habituales de Internet.
La pionera en utilizar la Red como medio de promoción para sus libros juveniles fue la editorial SM cuando hace alrededor de dos años, 20 días antes de publicar de Dos velas para el diablo, su autora, Laura Gallego, abrió un blog en el que la protagonista de la novela contaba los acontecimientos anteriores a la historia que se desarrolla en el libro.
Alfaguara ha comprobado el poder de la Red a través de Crepúsculo, tres meses después de que saliera el primer título, que da nombre a la saga, ya había más de 100 páginas en castellano dedicadas al libro y creadas por lectores. Su perfil en Facebook, que tiene 400.000 amigos.
Además, 70.000 usuarios se han registrado en Crepúsculo-es. cabe destacar que esta página no la gestiona la editorial de la saga sino un chico de 21 años llamado Javier Ruescas. En su página, se recomiendan novelas y se centralizan las quedadas para acudir a las presentaciones de libros e, incluso, para rodar falsos tráileres de las películas basadas en la saga.
Además de en el altísimo número de lectores, el poder de estas páginas está en su influencia. Los jóvenes no leen los libros recomendados por sus padres, sus profesores. Los jóvenes leen lo que sus amigos les aconsejan y aunque el boca a oreja sigue siendo un método en uso, cada día gana más importancia el pantalla a pantalla, una fórmula que multiplica por mil la velocidad de propagación de cualquier información.
Así, Internet se ha revelado como una herramienta casi fundamental tanto para las editoriales como para los escritores que han visto la necesidad de adaptarse a las necesidades de este nuevo público mediante la domesticación de este nuevo medio.
