Hola a tod@s!
En esta mi última intervención en el Blog, me ha parecido interesante hablar sobre los datos que se desprenden de la sexta edición de “Mediascope Europe Study”, una investigación anual de la EIAA (European Interactive Advertising Association). http://eiaa.net/news/eiaa-articles-details.asp?id=188&lang=5
La principal conclusión que se puede sacar del este estudio es que el consumo de Internet perjudica seriamente la salud de la televisión en España. Ya que, podemos observar que el tiempo que dedican los españoles a medios tradicionales como la pequeña pantalla o la radio ha ido descendiendo, mientras que la navegación en la Red ya ha alcanzado las 12,1 horas semanales. El tiempo de consumo de Internet se ha incrementado un 20% en tres años, y ya supera al que dedicamos de media a la televisión: 11,7 horas semanales, un 11% menos que en 2004.
Sin embargo, este cambio de tendencia tiene sus particularidades: el 23% de los internautas declara que ve la televisión mientras está conectado, y uno de cada tres (32%) asegura que ve televisión a través de Internet. Esta duplicidad entre Internet y televisión es un hábito muy extendido sobre todo entre los jóvenes de 25 a 34 años. Es muy común que se esté siguiendo una serie de televisión y se esté comentando con los amigos en Internet. Este hecho tiene como consecuencia que se preste menor atención a los mensajes publicitarios y se creen sinergias con la televisión. A la vista de este nuevo panorama, existe la cada vez más extendida tendencia publicitaria de realizar campañas cruzadas, que empiezan en una pantalla de televisión y continúan en la del ordenador.
Lo que sí podría hacer cambiar el mercado actual sería la llegada de la TDT. La aparición de un gran número de canales de televisión en abierto, más de cuarenta en cada hogar, contribuiría a una enorme fragmentación de las audiencias y a igualar fuerzas entre ambos medios, porque Internet ya conoce esta enorme fragmentación.
Otro hecho destacable es que los españoles siguen necesitando la televisión. El 32% de los encuestados afirma “sentirse perdido” sin la televisión, frente al 27% de media de los europeos. Sin embargo, el “mono” por usar Internet es mayor entre los europeos, con un 35% que se sienten desorientados sin esta tecnología, frente al 22% de los españoles.
En cuanto a los hábitos, mientras en Europa el 84% de los europeos se dedican a búsquedas online, en España es el 63%, pero supera a la media europea en conexión con redes sociales, un 47% frente al 41% de media europea, o la descarga de música: un 37% frente al 26% de la media europea.
En cuanto a las actividades realizadas a través de Internet, podríamos decir que existen varios espacios:
- Internet se posiciona preferentemente como un espacio de comunicación, especialmente a través del correo electrónico, la mensajería instantánea y las redes sociales.
- Internet es también claramente un espacio de información.
- Internet como espacio de ocio y entretenimiento, especialmente a través de la radio online, la televisión, películas y vídeos y la descarga de música.
- Internet como espacio de gestiones y compras. Aunque su uso está aumentando, en España Internet aún tiene dificultades para posicionarse como espacio de servicios y compras; continúa la preferencia por realizar estas gestiones de manera personal. Esto se debe, principalmente, a factores emocionales vinculados a la ausencia de contacto personal, como la quiebra de confidencialidad o la imposibilidad de comprobar, reclamar y obtener asesoramiento.
Continuando con el tema de Internet como espacio de gestiones y compras, me gustaría destacar la información obtenida de un estudio del portal Priceminister sobre el comercio electrónico. Este estudio evidencia que los españoles, a nivel particular, somos aún tímidos a la hora de realizar ventas de cualquier tipo por Internet (el 26%). Sin embargo, el hecho de comprar se asume con más naturalidad (el 78%). A nivel empresarial, el retraso es todavía mayor, según un informe de la asociación AETIC y la consultora Everis. Este informe pone de manifiesto que tan sólo un 7% de las empresas españolas vende por Internet, frente a un 39,1% que compra.
Cabría preguntarnos el por qué de esta situación; y se podrían sacar varias conclusiones. En primer lugar, nos encontramos con el retraso tecnológico (y consiguiente desconocimiento sobre Internet) que existe en nuestro país, en comparación con otras sociedades de nuestro entorno.
Asimismo, es reseñable el enorme miedo ante la seguridad de las transacciones por Internet, verdadero mal endémico de la Red. Este problema podría ser solventado en el tiempo mediante la profesionalidad y responsabilidad de las empresas y los profesionales que en ellas trabajan.
Además, otras cuestiones añadidas son la percepción de los empresarios y profesionales sobre la dificultad del lanzamiento de negocios por Internet y la necesidad de una elevada inversión para ello.
A pesar de estas barreras, deberíamos tener en cuenta las innegables ventajas y oportunidades que el fenómeno Internet está produciendo en el sistema comercial y de los negocios: la facilidad y rapidez de puesta en marcha de negocios online frente a los negocios reales tradicionales; el abaratamiento de costes consecuencia de la reducción de recursos y gasto; y la facilidad de las empresas para modificar y mejorar su imagen.
Según un informe de Telefónica (“La Sociedad de la Información en España 2008”), España se encuentra entre los países europeos con mayor penetración de banda ancha en las conexiones de Internet, con especial preferencia por las redes inalámbricas, aunque el comercio electrónico sigue sin despegar. Efectivamente, tomando los datos del informe, sólo el 39% de las empresas españolas utiliza la Red para comprar y apenas el 7% lo emplea para vender.
El vicepresidente mundial de la Fundación Telefónica ha afirmado que “el número de hogares españoles con conexión de banda ancha a Internet ha aumentado 13 puntos en el último año, hasta alcanzar el 88%”. Asimismo, ha asegurado que “España está entre los países con mayor penetración de banda ancha de Europa con una tasa muy superior al 77% de la UE”. Además, España se sitúa en segundo lugar en lo referente a las redes inalámbricas, siendo del 68% frente al 46% de la media europea.
En conclusión, parece que a pesar de que en España el consumo de Internet ha experimentado un notable aumento en los últimos años y cada vez tiene más presencia frente a otros medios como la televisión o la radio, el gran reto pendiente se trata del comercio electrónico. Pero a la vista de los rápidos avances de Internet y de las indudables ventajas que ofrece (flexibilidad horaria, ahorro de tiempo, comodidad, etc), puede predecirse que, en unos años, esta cuestión cambiará y estaremos mucho más habituados a comprar y vender a través de este medio. Evidentemente, esto traería consecuencias muy importantes para la sociedad, ya que, al igual que está ocurriendo en la comunicación y socialización (mediante las redes sociales como Facebook o Tuenti, la mensajería instantánea y el correo electrónico), desaparecería el contacto “cara a cara” a la hora de realizar cualquier compra. Como consecuencia, las empresas necesitarían un menor número de empleados, por lo que esto supondría una gran cantidad de despidos en todo tipo de comercios y tiendas…
Así es Internet y la revolución tecnológica, nos ofrece muchas ventajas como la comodidad, flexibilidad, rapidez, etc. Pero si lo analizamos desde otras perspectivas, también posee ciertos aspectos negativos.