Este año los medios de comunicación nos han bombardeado con noticias pesimistas sobre la crisis, el desempleo, las bancarrotas de los unos y los otros, las pérdidas millonarias… A todas luces, el panorama que nos describen para nada es alentador, ni optimista.
Ayer, aparecía en la portada de Puro Marketing un artículo que cuando menos podría calificarse de “curioso” dada las fechas en las que estamos y el momento que vivimos.
Desde hace 50 años, TVE retransmite las campanadas de Nochevieja acaparando el 50% de la audiencia pese a la competencia actual. De todos es sabido que las grandes marcas, (la Caixa, Coca Cola, Telefónica…) se disputan convertirse en el “primer anuncio del año”. Los altos índices de audiencia y el reconocimiento que supone son algunas de las claves que hacen que las grandes marcas se disputen estos segundos tan cotizados.
Este año, la agencia publicitaria “La Despensa” propone la compra colectiva del spot, con el objetivo de transmitir un “mensaje de optimismo” de la cual se hace eco la propia web de TVE. Y en el caso de que no llegasen a recaudar los 400.000 euros que necesitan, lo recaudado sería donado a Médicos sin Fronteras.
El artículo me ha sorprendido por varias razones:
Una vez más, se demuestra que creatividad y crisis no están enfrentadas, creo más bien que la crisis puede servir para agudizar el ingenio. La originalidad de la propuesta le puede servir para competir con las grandes marcas y recaudar un dinero que de otra manera no estaría al alcance de la agencia.
Me parece una idea estupenda que los medios transmitan mensajes de optimismo, al menos de vez en cuando. Que vivamos momentos complicados, no significa que todo sea negro. A veces los medios de comunicación, acaban dando más valor a lo que saben que va impactar y va a vender, sin tener en cuenta que demasiadas malas noticia pueden contribuir a la desmotivación y al desencanto generalizado. Es cierto que esta realidad existe, y no se debe esconder, pero también existen otras realidades que no acaparan nuestros medios de comunicación y que contribuyen a dar color a nuestro presente y futuro. Aunque las cosas buenas muchas veces no sean “noticia”, por ello de dejan de existir y ser parte de nuestra realidad.
Espero que en el 2009 los medios de comunicación puedan hacerse eco de “buenas noticias” que sí sean “noticia”, y que la creatividad siga creciendo para fomentar buenas ideas.
En plena revolución digital, mientras el apagón analógico cada día está más cerca y en nuestro vocabulario cada vez son un poco más cotidianas palabras como internet, blogs, second life, face book, móvil o ipod. Mientras España es la octava economía industrial y ocupa el puesto número 13 en nivel de vida. El puesto que ocupamos en desarrollo tecnológico está bastante por debajo de lo que podríamos considerar un lugar destacado.
Según el último estudio de Foro Económico Mundial, ocupamos el puesto número 31 en desarrollo tecnológico dentro de los 127 países estudiados, por debajo de Malasia, Malta, Portugal y Eslovenia. Esto es una muestra de las graves carencias en las que se encuentra España en cuanto a la implantación de nuevas tecnologías y de todo el camino que nos queda por recorrer.
La penetración de internet en España es del 43,3%, mientras que la media en la Unión Europea es del 51,9%. Es cierto que el número de usuarios aumenta cada año, pero teniendo en cuenta que nos encontramos inmersos en una sociedad de la información y de que el mundo gira en torno a los avances tecnológicos, resulta preocupante pensar hasta que punto podemos quedarnos descolgados.
En la actualidad, las PYMES españolas son las que más retrasadas van, y aunque el despliegue tecnológico dentro de la empresa, coincide con la media europea, no así la intensidad de su uso, donde nos encontramos por debajode la media en la Unión Europea. En el mundo de la información los avances son bastante lentos. Se tiene bastante miedo a perder el control en la emisión de la información, y existe un gran desconocimiento sobre las posibilidades que puede ofrecer este negocio. Por otro lado, para muchos usuarios el móvil sigue siendo un aparato exclusivamente para llamar y sus relaciones con los ordenadores son bastante precarias. En cierto sentido podríamos decir que estamos atascados.
Es cierto que este atasco va a tener que romperse por algún lado, los avances en este campo son imparables, pero existe el riesgo de que un número reducido de personas tengan acceso a todo a través de las nuevas tecnologías y el resto se quede descolgado y anclado en el pasado.
El día 29 de septiembre aparecía en la edición impresa del Heraldo de Aragón y también en otras publicaciones on line, como Obama había comprado media hora de televisión en horario de prime time, (entre las 20:00 y las 20:30) un espacio televisivo en seis cadenas norteamericanas.
Para asegurarse la máxima audiencia y poder atraer la atención del más variado grupo de gente, tres cadenas eran anglosajonas: NBC, CBS y la Fox; una era hispana, canal Univisión, y el mensaje se emitiría en castellano. Por último, habría otras dos cadenas más afroamericanas, BET y TV one
Tanto el formato como el contenido del mensaje era un secreto y a cada cadena ha pagado un millón de dólares.
¡Me parece increíble hasta que punto lo medios de comunicación se ponen al servicio de la política y más concretamente lo que se puede llegar a hacer con dinero¡
No es que me parezca mal que un partido político compre un espacio de televisión, ni mucho menos, ni que la televisión sea utilizada como medio de transmisión de un mensaje político. Mi reflexión va más por el hecho de que un partido político, previo pago de una gran suma de dinero, pueda “monopolizar” el contenido de la programación televisiva con la emisión de un publirreportaje que nadie sabe lo que contiene…
¿Puede llegar el día en que otro vuelva a hacer lo mismo, emitiendo el mensaje que le parezca, solamente por el hecho de pagar una fuerte suma a una cadena de televisión?
¿Dónde queda la libre competencia y la capacidad de elección del espectador si en todas las cadenas ponen lo mismo?
La verdad es que no tengo nada claro donde están puestos los límites… aunque también es cierto que siempre está la alternativa de pagar el televisor.
Gema López Lajusticia