El progresivo avance del uso de Internet está desbancando al resto de medios convencionales. Las posibilidades y nuevos servicios que se ofrecen a través del ordenador están empujando su utilización, sobre todo entre un segmento de audiencia joven entre los que las relaciones personales, la descarga de música y los juegos son piezas fundamentales.
Respecto a los más pequeños, las nuevas tecnologías pueden mejorar el rendimiento escolar y las habilidades sociales. Para analizar esta realidad se ha puesto en marcha proyectos como Mátic. En este estudio, el primero en Europa sobre el impacto de las tecnologías en la educación y aprendizaje en los niños de tres años, se separó a 52 pequeños del parvulario barcelonés de La Salle Bonanova en dos grupos. En uno se aprendería en la forma tradicional, utilizando lo de siempre: cuadernos, libros, pizarras, etc. En el otro, se utilizarían ordenadores Tablet PC y un software específico.
Los resultados fueron sorprendentes. A los tres meses, los alumnos que utilizaban los ordenadores habían mejorado sus calificaciones en matemáticas en más de cinco puntos. Además, un 84,6% de estos alumnos sacaron notables o sobresalientes.
Se demuestra así que las nuevas tecnologías multiplican las capacidades de los más pequeños, echando por tierra la visión catastrofista que se tiene a veces de Internet.
Respecto a los adolescentes, en niños de 14 años, un 61% prefiere el ordenador frente al televisor. La tecnología ofrece tantas ventajas, tanto para el rendimiento escolar como para el ocio y para desarrollar habilidades sociales, que no debería impedirse su acceso a los menores ni limitarlo más allá de lo razonable. La teoría es que la Red no es muy diferente a la calle, por lo tanto podemos enseñarles y educarles, como hacemos en el resto de las situaciones, hasta que se puedan valer por sí mismos y tengan un consumo responsable, ser autosuficientes. Las mejores armas de protección a los niños en la Red es la información y la educación.
El profesor del país vasco, Carmelo Garitaonaindia, ha realizado el estudio “Cómo usan Internet los jóvenes: hábitos, riesgos y control parental”. Concluye este estudio diciendo que la actividad social de los jóvenes no termina en el colegio o en la discoteca, sino que se prolonga en la Red. Asegura que los más jóvenes suelen entrar en este mundo a través de su hermano mayor o de sus padres, pero que luego, con el tiempo, se invierte esa relación y son ellos los que guían a sus mayores por un mundo que manejan mejor.
Por otro lado, también asegura que el control parental es bien asumido por los jóvenes, porque entienden la preocupación de los padres y lo agradecen como una muestra de interés hacia ellos: “En el estudio, hemos constatado que los adolescentes valoran que se fíen de ellos y les parece normal la preocupación, el control y el interés de sus padres”, explica el profesor vasco.
Porque en Internet, por supuesto, no todo es bueno. Hay al alcance de la mano información peligrosa, imágenes, contactos no muy recomendables… El riesgo en la Red existe, pero eso no es motivo para evitarla; al contrario, es obligación de las familias enseñarles a evitar esos riesgos. No educarlos para que se desenvuelvan en esta nueva tecnología es un error, y negarles el acceso es una irresponsabilidad, ya que quien no sepa manejarse en la Red con soltura no tendrá en diez años mucha vida laboral, y también se verá limitada su vida personal.
Cualquiera que sea el camino profesional que vaya escoger, el manejo del ordenador y orientarse en la Red será indispensable para el futuro trabajador.