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Pedro J. Ramírez: “Las TV públicas deben cerrar”.

Me ha parecido un buen motivo de reflexión las declaraciones que hizo ayer Pedro J. Ramírez, director del diario El Mundo, en el Foro de la Nueva Comunicación.

Hace poco hablábamos en el debate de la asignatura sobre el papel de la televisión pública y sobre si su mantenimiento, a pesar de las pérdidas económicas, estaba justificado. Pedro J. Ramírez aboga por el cierre de todas ellas, pues dice que “el Estado no es quién para jugar un papel en un abanico de pluralismo informativo como el actual”. También hace referencia a la competencia desleal que las televisiones públicas ejercen sobre las privadas, que no cuentan con subvenciones del Estado. Nada dice Pedro J. sobre su función de servicio público. Ahí quedan sus declaraciones como impulso para una reflexión.
Pedro J. también habla de la evolución de los grupos multimedia a los llamados grupos multisoporte. Y es que el futuro trae consigo la explotación de múltiples marcas por parte de un mismo grupo, como ya va sucediendo, fruto de redacciones integradas. Me pregunto si tanta concentración no es un handicap para la pluralidad.
Si queréis profundizar en sus declaraciones: http://www.europapress.es/nacional/noticia-pedro-ramirez-dice-tv-publicas-deben-cerrar-20081217131216.html

Medios de comunicación y violencia de género

Hoy, 25 de noviembre, se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género, esa lacra social que la mayoría de nosotros conocemos sólo por la televisión (por suerte). Con esto no quiero más que resaltar la importancia que cumplen los medios de comunicación en el tratamiento de noticias tan delicadas como las que hacen alusión a la violencia de género. Indagando por la red, me he encontrado con algunos artículos interesantes, que comparto con vosotros.

El primero es un artículo de opinión publicado hoy mismo en el periódico El Almería. Bajo el titular “Violencia de género” contiene, entre otras cosas, un dato que nos hace pensar sobre la forma en que, debido al tratamiento que de la información hacen los medios de comunicación, recibimos dos fenómenos diferentes y a la vez similares: “Entre los años 1999 hasta hoy, un total de 617 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas. Durante ese mismo periodo de tiempo, las víctimas de ETA han sido 50. Sin embargo, la percepción de ambos fenómenos por la sociedad es claramente diferente”. Da mucho que pensar y cabe plantearse muchos motivos. Como reflexión para este día no está nada mal.

El segundo artículo, noticia de la agencia EFE, es algo más esperanzador: “La APM propone un acuerdo de los medios de comunicación en contra del maltrato”. La APM es la Asociación de Prensa de Mérida, pero bien podría ser cualquier otra. Su propuesta no es otra que crear un acuerdo-marco al que se puedan sumar todos los medios de Extremadura y que sirva como compromiso para el tratamiento de las informaciones sobre la violencia de género. Un iniciativa sin duda alabable.

Efectos de la democratización de los medios de comunicación

Es evidente que la democratización de los medios de comunicación que venimos experimentando en los últimos años aporta numerosas ventajas, pues, entre otras cosas, permite la pluralidad y la libertad de expresión en sus términos más absolutos.

La nueva era de la información ha cambiado la forma en que nos relacionamos con los medios, pues hemos dejado de ser meros receptores pasivos para convertirnos en muchos casos en emisores de la información.

Pero, como todo, esta democratización también tiene su parte negativa. Hoy en día, y debido en buena medida al medio Internet y a una de sus herramientas que más influencia tiene en la creación de opinión pública como son las páginas de opinión (tipo blog), cualquiera puede ser “periodista”. Periodista no en el sentido profesional de la palabra, evidentemente, porque muchos no lo son y ni siquiera lo parecen, pero sí en el sentido de la influencia que pueden llegar a ejercer en la sociedad los juicios que emiten en sus páginas, tanto para bien como para mal.

Para muestra, un botón. Hace dos días aparecía en la versión digital del diario El País un reportaje que lleva como titular “El hombre que está detrás de las mentiras sobre Obama”.

En este artículo se resume muy bien la historia de Andy Martin, un polémico abogado que lanza en su web, de nombre Free Republic, a diestro y siniestro, bulos sobre el candidato demócrata norteamericano, Obama. Y digo bulos, porque independientemente de cualquiera que sea nuestra ideología política, que no viene al caso, lo que se cuenta de Obama son meras especulaciones nunca contrastadas, pero que han ejercido una gran influencia en un segmento importante de la sociedad americana.

Tanta influencia ha tenido Martin que todos los medios de comunicación estadounidenses no sólo se han hecho eco de su persona, sino que le han concedido un lugar privilegiado entre sus contenidos.

Esto es sólo un ejemplo de una creciente forma de comunicación que, mal empleada, no hace sino generar desinformación. Ciertamente, bien empleada, es una maravillosa herramienta que abre nuevas ventanas al mundo. Y es que un medio por sí solo no es ni bueno ni malo. Todo depende del uso que se le dé.