Que duda cabe en cuestionar la importancia de una política de Información y la repercusión que puede conllevar en todos los ámbitos de actuación sobre los que va dirigida.
En base a la Adminsitración territorial del Estado, partimos de que España es un Estado descentralizado, donde nuestra Constitución de 1978 reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de sus nacionalidades, regiones y municipios.
En consecuencia, existen tres niveles de Administración Pública, o en otras palabara, tres grandes ámbitos diferenciados de adminsitración pública: la adminsitración central, denominada Administración General del Estado, las adminsitraciones regionales, de las respectivas comunidades autónomas, y las adminsitraciones de los entes locales (ayuntamientos, Diputaciones, Provinciales y Comarcas, mayoritariamente). De acuerdo con la distribuición constitucional y legal de competencias, cda una de estos nivles de adminsitración gestiona y presta a los ciudadanos los servicios públicos que le corresponden.
Tal y como se deduce de los datos publicados por el Gobierno, en términos econoómicos, los servicios gestionados por la Administración General del Estado representarían un 61% aproximadamente del gasto público nacional, los gestionados por las administraciones de las Comunidades autónomas un 26 % y por los entes locales el 13 % restante.
Así pues, es determinante la importancia de las políticas de información llevadas a cabo en cada una de estas adminsitraciones, pública, pero no menos lo es el hecho de implantar una política de información. Considero que todas ellas se implantan en base a unas necesidades que en mayor o menor medida deben de ser cubiertas, en base a una realidad necesitada de algo, en base a una actuación que debe ponerse en marcha, en base a cubrir unos objetivos de una sociedad. ¿PERO QUIÉN DETERMINA EN ÚLTIMA MEDIDA LA IMPLANTACIÓN DE UNA DETERMINADA MEDIDA, ACTIVIDA O PROYECTO Y NO OTRO? Considero que si bien, importantísimo es llevar a cabo una evalucación y control del proyecto en todas y cada una de sus fases, mucho lo es también su IMPLEMENTACIÓN. ¿En manos de quién está?. Pues a pesar de la responsabilidad que en un principio pudiera derivarse de sus actores, la política como parte de una realidad cambiante, donde hoy tenemos unos dirigentes o agentes responsables y mañana otros (cese cargo, dimisión, vacante, transcurso del mandato, etc), mi reflexión es: ¿Se formulan adecuadamente las políticas de información…?