En el marco de la actual Sociedad de la Información y del Conocimiento, una de las oportunidades más rentables que nos ofrecen las TIC’s en este nuevo contexto social es posibilitar un acceso equitativo y democrático a la información y al conocimiento, precisamente. En relación con esta nueva realidad, que poco a poco se convierte en necesidad y demanda de las sociedades, se enmarca una tendencia mundial, el Open Archives Initiative o publicación de contenidos (científicos, de investigación) en abierto.
Las universidades de todo el mundo (y, como no puede ser menos, las españolas también) no son ajenas a este fenómeno transnacional y están desarrollando poco a poco sus propias herramientas para contribuir y facilitar a escala global el acceso a la producción científica que se genera bajo sus auspicios, esto es, sus REPOSITORIOS INSTITUCIONALES.
En este sentido, diversas administraciones públicas están poniendo por fin las bases para el desarrollo de este tipo de políticas de información, regulando la obligatoriedad de publicación de los resultados de la producción científica beneficiaria de ayudas públicas a través de normas y leyes. Me gustaría destacar en el ámbito estatal el borrador del anteproyecto de la nueva Ley de Ciencia y Tecnología del MCI, art. 33, y en el ámbito madrileño la Orden 679/2009 de la CAM, art. 7.9. Ambas disposiciones, cada una en su contexto de aplicación, tratan de hacer obligatoria la publicación de los resultados derivados de la investigación científica y ambas pretenden el mismo fin: maximizar el impacto de los investigadores y sus trabajos, y posibilitar un acceso libre a cuantos deseen utilizarlo.
Cierto es que este tema tan complejo no se soluciona con esta facilidad aparente y tiene que hacer frente a multitud de inconvenientes, como los derecho de autor de los productores (en parte solucionado con las licencias Creative Commons) y la reacción aún no producida de las grandes industrias editoriales a las que se les pisa el “terreno” con estas iniciativas.
Aún con todo, me gustaría destacar el peso y la importancia que este tipo de proyectos están alcanzando a diversas escalas, como el proyecto Driver (Unión Europea), Recolecta (iniciativa española) y E-ciencia (portal madrileño), que se abastecen unos de otros de manera ascendente y partiendo a su vez de las iniciativas de cada repositorio institucional individual puesto en marcha (como ejemplo, los repositorios institucionales universitarios).
Todo esto acaba poniendo de la manifiesto la realidad de que es posible que los diversos actores implicados en el desarrollo de estas políticas públicas de información realmente trabajen de manera conjunta y coordinada para conseguir un mismo fin, el acceso equitativo a la información y al conocimiento en aras de una sociedad más justa: a ver si va a acabar siendo verdad aquello de que la unión hace la fuerza…