El fenómeno de la crisis está generando mayores bolsas de desempleo y menores niveles de ingresos en la población en general y en las distintas administraciones. Los recortes presupuestarios proliferan y se plantea, bajo la necesidad de una eficiencia garantizada, la participación de la empresa privada en la organización de servicios públicos.
En un campo como la salud, no obstante, se genera un dilema en el sentido de que los costes globales con la privatización son mayores y se reduce la accesibilidad a las prestaciones para todo el mundo.
En este momento se trata d eabogar con más fuerza por una política sanitaria que apueste por lo público, por prestación de servicios de calidad, equitativos, que se costeen a través d elos presupuestos generales y que no se deteriore un servicio que ha de ser de calidad de todo para todos.
Estamos viviendo un fenómeno inaudito que consiste en socializar pérdidas en época de vacas flacas y privatizar beneficios en épocas de bonanza económica. Parece que la crisis la van a pagar las clases medias, bajas y el Estado. Este modelo capitalsita neocon es el que está presente en Estados Unidos y hemos de cuidarnos para que no se importe silenciosamente.
Incluso estamos viviendo situaciones en las que se plantea privatizar la gestión de políticas de empleo públicas para disminuir el paro. El debilitamiento de los servicios públicos de empleo es un fenómeno que no está sucediendo solamente en España sino en toda la Unión Europea. Este debilitamiento es consecuencia de otro tipo de fenómenos como son los cambios demográficos, la incorporación de las nuevas tecnologías, los cambios en el mercado laboral y la aparición de otras formas de búsqueda de trabajadores.
Se trataría de invertir en modernizar todos estos servicios para hacerlos más ágiles desde la gestión pública de forma que pudieran ser competitivos y se consiguiera una mayor protección de lo social frente a la gestión privada.
El derecho a un sistema sanitario digno, el derecho a un puesto de trabajo digno necesitan de un respaldo desde la gestión gubernamental. Necesitamos sistemas de empleo y sistemas sanitarios fuertes que nos ayuden al equilibrio social.