Las cosas cambian ¿o no?
En estos días, estoy inmersa en una decisión trivial sobre una compra. Estaba intentando decidir si comprarme o no un e-book. Por influencia de alguien muy querido e intelectualmente muy respetado que me aconsejaba comprar uno de estos libros, comencé a mirar y a investigar en qué consistían.
Es una tecnología (e-Ink) que muchos de vosotros ya conoceréis: son unas pantallas que muestran en blanco y negro las letras (millones de cápsulas, una matriz gigante que se ilumina en blanco y negro por electroestimulación). No consume apenas batería porque requiere de luz natural y/o artificial para ser leído, los modelos más comunes pesan 200 gramos y tienen capacidad para miles de libros (tarjetas de memoria).
Me seduce la idea de no cargar con un montón de libros y tenerlo todo ahí, porque la tecnología permite leer de la pantalla sin que tu vista se canse más que leyendo en papel (no es una pantalla TFT). Así que inmersa en las características se me pasó por alto la siguiente preguntas: Si es una tecnología que lleva en el mercado casi cinco años ¿por qué no está el mercado inundado de e-books?
En España la respuesta es clara: nadie lee y los que leen deberían invertir 300 euros (mínimo) en uno de estos dispositivos, pero el perfil del lector empedernido (cliente potencial principal) no es el de una persona que corre hacia la última innovación tecnológica, sino que quizá encaja más en ese grueso de personas que usarán la tecnología una vez esté consolidada en el mercado.
Por otra parte, he dedicado algún paseo a imaginar qué sería de la ciudad sin librerías, sin bibliotecas y qué sería de algunos momentos sin el olor del papel y el sonido de las páginas cuando pasan. Sé que es una visión romántica no racional, pero puede determinar mi decisión de compra (y la de otras y otros).
Mi mentor en e-book insiste: Marian, los libros tienen que ser gratis, la cultura debería ser siempre gratuita y, además, piensa en la cantidad de árboles que se dejarían de talar. Esto último tiene tanto peso que casi me empuja a la compra. Pero vuelvo a la primera afirmación, él vive en Moscú y ha vivido durante años “la cultura gratuita” de ahí su opinión, como lectora odio que Carlos Ruiz Zafón sea un héroe de masas, premiado y enriquecido por nuestra sociedad; pero me gusta la idea del escritor mito, hay tantos…Y si la cultura fuera gratuita, quiere decir que deberíamos entrar en el mismo debate que con la música, pero hay una sutill diferencia; parece que la música no perdura (es efímera la existencia de grupos de música y cantantes) y la literatura lo hace por siglos ¿escribiría Bucowski a cambio de nada? Dostoyewski casi lo hizo. Es difícil pensar en que detrás de un libro no va a haber una recompensa económica, al menos para mí porque entonces ¿de qué vivirá un escritor novel? ¿Deberá cambiar el modelo editorial? No nos engañemos, en el momento en que puedas descargar un libro, se puede piratear, el precio es sólo para aquellos que creen que deben pagar, es una cuestión de principios por tanto el negocio deberá reorientarse ¿hacia dónde?
De momento los libros que de forma mayoritaria están a disposición de cualquiera en estos i-books son los clásicos, pero qué fantástica idea para tener aquellos libros que las editoriales han dejado de editar porque no son rentables, hace tiempo que quiero conseguir “Bajo las ruedas” de Herman Hesse, descatalogado durante muchos años (según mi librero), seguro que alguien en algún lugar tiene un pdf que podría descargarme.
Demasiados pros y contras, todavía no me he decidido.
Considero este tema de un gran interés ya que, desde mi punto de vista, los e-books van a ocupar dentro de muy poco tiempo, un lugar en nuestra “biblioteca”. El avance de la tecnología nos va presentando nuevas alternativas al acceso de la información y la llegada de los libros electrónicos, aunque es una realidad, todavía debe realizar su entrada en el mercado. Si las empresas y editoriales tienen en cuenta a los usuarios y sus necesidades (teniendo en cuenta la facilidad de acceso y de compartición de recursos de que se dispone), y pueden ofertar distintos servicios para atraer su atención así como proporcionar valor añadido a sus productos, seguramente no tienen por qué temer a la publicación masiva de los contenidos digitales. Es evidente que los dos formatos, e-book y el “libro tradicional” presentan ventajas e inconvenientes en su uso, pero yo creo ( y espero) que ambos puedan seguir su camino y coexistir, ya que pueden cubrir las expectativas de diferentes tipos de usuarios y de diferentes condiciones de uso (coincido con Marian, en que el olor y el tacto del papel, por ejemplo, es una sensación muy agradable y no se puede comparar a una pantalla).
Para finalizar os propongo ver este enlace de la revista “Newgeek”, donde se trata en profundidad este tema, con un análisis de los diferentes dispositivos en el mercado actual para la lectura digital, así como la visión de nuevas empresas en este sector y su futuro:
http://www.newgeek.es/ngm3-el-futuro-de-los-libros/
Tienes toda la razón sobre las posibilidades que nos ofrecen las TIC y las ventajas ecológicas o ambientales que pueden tener estos dispositivos pero, aunque quizá te suene muy anticuado (o incluso de otra “era”), estos “aparatejos” no pueden igualar el placer que me produce leer, oler u hojear un libro tradicional o ir a buscarlo a una biblioteca. No me veo, lo siento, esto ya debe ser para la siguiente generación… ;·)
Saludos
Las nuevas tecnologías no nos harán cambiar el placer de la lectura táctil, el poder tocar un libro, manosearlo y olerlo. Estos e-book son muy prácticos, puedes llevar contigo muchos libros en poco espacio, pero el placer de poner tu marcador de páginas donde has acabado de leer para volver a reiniar la lectura es un placer único. También es cierto que con estos dispositivos se ahorra papel y se evita la tala indiscriminada de árboles, pero unos tienen que morir para que otros puedan vivir o es qué los componentes de los e-book son todos reciclables. La cultura tenía que ser gratuita, pero de que iban a vivir los autores, artistas e interpretes. En estos momentos de crisis la industria editorial esta boyante, ha aumentado la edición de libros con tiradas más reducidas, se podrá leer poco en España, pero se vende, las bibliotecas se usan y son gratis. El e-book todavía es caro, tendrá que bajar de precio si quiere estar al alcance de todo tipo de ciudadano.
Saludos
Todas las cuestiones planteadas sobre la conveniencia de comprar un e-book fueron las mismas que yo me plantee antes de comprarlo, y después de comprarlo, y sobre todo de utilizarlo me han surgido otras cuestiones bien distintas…
Dejando a parte si los libros deben o no ser gratuitos porque la discusión sería muy larga, tengo claro lo que hago con mi “libro electrónico”, y es recopilar toda la información que me interesa en tarjetas de memoria, muchos son documentos personales, otros los tomo de Internet, compongo textos a partir de lecturas que me interesan y los guardo en pdf, tengo todos los apuntes y trabajos que necesito como estudiante de documentación en la UOC y de un Master que curso actualmente, escaneo todo lo que encuentro interesante y lo guardo…, esto es, voy formando una biblioteca personal con toda la documentación que utilizo o pienso que alguna vez utilizaré, esto de entrada supone un cambio radical en la forma de organizarme, puesto que llevo encima y a mano todo lo que necesito, y no tiene nada que ver con llevar el ordenador portátil que también llevo a veces, el libro electrónico no ocupa apenas sitio, no pesa y la batería casi te olvidas de que hay que cargarla alguna vez. La sensación de llevar en el bolsillo la cantidad de conocimiento que puede acumularse en tarjetas de memoria puede llegar a agobiar un poco y te surgen otras cuestiones -a parte de la incuestionable utilidad y rentabilidad de la adquisición del e-book-, como por ejemplo ¿se organizar bien la información que necesito?, ¿que me falta o que me sobra?, y ¿voy a ser capaz de leer algún día todo lo que llevo encima?…y otras muchas preguntas similares que te hacen sentir responsable de alguna forma de esa biblioteca que llevas a cuestas y de la cual eres el principal usuario además de su director.
Llevo más de seis meses utilizándolo y no tengo ninguna duda sobre su utilidad, siendo mínima la importancia de sus limitaciones respecto a las ventajas que me aporta, y me imagino como serán los e-book del futuro cuando la tinta electrónica admita color, y su procesador admita búsquedas en los textos almacenados…
Marian, como alumno tuyo te animo a que no lo pienses más, el primer día de tener uno ya solo verás ventajas, seguro.
Se me olvida un comentario importante! el hecho de tener un e-book hace que los libros en papel me gusten aún más, eso sí, soy más selectivo para los libros que realmente merece la pena tener en papel, tanto por su contenido como por su estética, su “olor”, y lo cuidado de la edición! ya puestos a utilizar recursos naturales como los árboles que el producto merezca la pena en su conjunto, sino mejor electrónio, que lo borro cuando quiero sin sentir pena alguna…
La verdad no me había planteado seriamente el comprar un e-book pero tras leer el comentario de Pedro me hace reflexionar sobre el tema.
Estoy de acuerdo con él en que con pequeño aparato podemos almacenar gran cantidad de información. Me encantan los libros y me gustaría disponer de mucho espacio para poder almacenarlos, pero yo personalmente no dispongo de este espacio y ya tengo la casa desbordada de libros, apuntes, manuales… de los cuáles no quiero deshacerme por supuesto.
Creo que como Pedro si tuviera un e-book probablemente sería más selectiva a la hora de comprar libros, hay libros que simplemente los compro porque me gusta su encuadernación, su diseño de cubierta… estos libros seguiría comprándolos. Pero los libros que sólo adquiero para su consulta o lectura podría tenerlos almacenados en una tarjeta de memoria y consultarlos en el e-book.
El único inconveniente que veo es que no sé si me acostumbraría a leer en una pantalla, imagina que como dice Marian la pantalla te permite leer sin que se canse la vista porque a mi me resulta muy incómodo leer apuntes en la pantalla del ordenador por ejemplo.
Gracias a todos por vuestros comentarios, siempre es agradable cuando un tema suscita interés.
Pedro, has hecho que la balanza se incline a favor de la compra, lo pensaré unos días más, os mantendré informados :).
Para los que, como yo estén dándole vueltas a la posibilidad de comprar un e-book aquí teneis una dirección con una comparativa de modelos:
http://www.soitu.es/soitu/2008/09/18/vidadigital/1221732401_552105.html?id=81ee49c7d5f47fff3d08af751ece79e2&tm=1238344627
Y un par de artículos sobre el tema
En la revista PC Today nº 217 (febrero) hay un artículo en el que se analizan los modelos que hay actualmente en el mercado.
En la revista Qué leer nº 140 se habla acerca del impacto del libro digital en el mundo editorial y comercial (librerías).
La verdad es que nunca hasta ahora me había interesado demasiado por los libros electrónicos, aunque sí los conocía, principalmente por su alto coste y por la dificultad aún de encontrar ciertos materiales.
Pero los comentarios de mis compañeros me han hecho volver a viejos dilemas que tenía aparcados durante un tiempo. Si usamos los e-books como contenedores de información ¿que diferencia hay entre estos y una carpeta en un ordenador portátil?.¿es una cuestión de solo portabilidad?, los note book cada día son más peuqeños, y poco a poco vemos más lugares que nos ofrecen conexión wifi ¿El poseer y guardar tanta cantidad de información no nos lleva acolapsarnos demasiado?…¿somos capaces de usarlo todo, de guardar cosas realmente importantes? poco hace el que mucho quiere abarcar, y más cuando aún, apesar de sus cualidades y de los nuevos modelos que van saliendo al mercado los encuentro demasiado limitados, como el tema anteriomente visto de la tinta a color y los problemas visuales
Después encuentro el espinoso tema de los derechos de autor… yo tampoco estoy muy de acuerdo con esto que dice algún conpañero sobre Zafón, y mas cuando no me gusta mucho su estilo, pero, hay que pensar en la cantidad de personas que trabajan y se ganan la vida en la industria editorial tradicional.
El artículo de la editorial NGM#3 nos habla, en mi opinión si usa un tono un poquito “apocalíptico”, de que la industria editorial debe de quitarse la venda de los ojos y afrontar las nuevas tecnologías de una vez por todas… pero ¿siempre es bueno y positivo avanzar tecnológicamente a las velocidades que lo hacemos actualmente?.
Algunos compañeros le ven ventajas, yo todavía le veo algún inconveniente, tal vez sea cuestión de tiempo y de saber que pasa.
Lo que no quiero saber es que pasaría si por casualidad me dejara mi e book olvidado en la mesa de una cafetería… ya sé, lo mismo que si me dejara un cuaderno de apuntes… pero no tardaría tanto tiempo en “desaparecer” ¿no creeis?
Es lo malo de los nuevos formatos… su “volatilidad