En la búsqueda sobre el tema he localizado varias noticias de actualidad de gran interés que os expongo a continuación. En la primera: “¿Qué globalización sobrevivirá?” de Joseph S. Nye, se nos ofrece una perspectiva de una globalización de dimensión planetaria a todos los niveles, no sólo económica, sino también ambiental, de salud (que lo estamos comprobando ahora mismo con el tema de la gripe A o porcina), cultural y social. El avance tecnológico nos permite comunicarnos con todos los rincones del planeta y se favorecen los fenómenos migratorios, lo que produce una relación intercultural de gran alcance. Sin embargo, la crisis económica puede provocar que los efectos de la globalización positiva se reduzcan a no ser que haya una cooperación entre los Gobiernos, y no se tienda hacia políticas proteccionistas, lo que no terminaría con los problemas, sino que más bien los agudizaría.
En la segunda: “Crisis financiera, crisis global” de Carlos Berzosa, se describe la situación actual de crisis económica y se explica como el modelo de crecimiento desarrollado hasta ahora ha resultado ser inadecuado, ya que se han favorecido las desigualdades y se han producido daños irreparables al medio ambiente. Esta crisis financiera es una crisis global que sólo ha permitido la prosperidad de una minoría de la población mundial. Y la solución a esta situación no puede llegar sólo a través de una política económica, sino que es necesario plantearse otro modo de crecimiento y de consumo.
Para concluir y relacionado con el tema del avance de la sociedad red en China y su despegue económico, otra noticia: “África, el Far West chino” de Serge Michel Y Michel Beuret. En ella se comenta el expansionismo chino hacia África como un nuevo modelo de la globalización, en el que la cooperación y la ayuda al crecimiento pueden favorecer a ambas culturas en un principio. Por un lado China puede reducir su presión demográfica, abastecerse de materias primas y exportar sus productos; por otro lado África puede desarrollar infraestructuras y relanzar sus economías maltrechas a lo largo de los siglos. Tal vez sea el empujón que el continente africano necesita o también sea la culminación del poder como superpotencia para el Imperio Chino.
Todavía creo que tenemos que plantearnos que otro mundo es posible y el camino para ello se encuentra, sin duda, en la información y en la educación de todos los ciudadanos.

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