Después de leer el artículo de Manuel Castells: “El reverdecimiento del yo: el movimiento ecologista”, vino a mi memoria otro artículo que había leído hace unos meses. Castells propone tres formas de temporalidad que me dieron mucho que pensar:
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El tiempo de reloj que se caracteriza por la secuencia cronológica de los acontecimientos y por la disciplina de la conducta humana a un horario predeterminado que apenas permite la experiencia fuera de la dimensión institucionalizada
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El tiempo atemporal que caracteriza los procesos dominantes de nuestra sociedad, se da cuando las características de un contexto determinado, a saber, el paradigma informacional y la sociedad red, provocan una perturbación sistémica en el orden secuencial de los fenómenos realizados en ese contexto
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El tiempo glacial que implica que “la relación entre los humanos y la naturaleza es a muy largo plazo y evolutiva. Retrocede desde la historia humana inmediata y se proyecta a un futuro totalmente inespecificable
Su dirección Web es la siguiente:
http://www.ecologiasocial.com/biblioteca/CastellsReverdecimientoYo.htm
Después de pensar sobre este tema por asociación de ideas vino a mi mente otro artículo que leí hace meses sobre Consejo Internacional de las 13 Abuelas Indígenas, que ponía en práctica toda la teoría sobre el tiempo glacial.
En octubre de 2004 trece abuelas indígenas, procedentes de diversos lugares del planeta, se reunieron cerca de Nueva York. Llegaron allí en respuesta a señales que indicaban llegado el momento anunciado en antiguas profecías comunes a todos sus pueblos, según las cuales serían llamadas a unirse para salvar a la Madre Tierra y todos sus hijos.
En ese encuentro crearon el Consejo Internacional de las 13 Abuelas Indígenas y redactaron su manifiesto. A partir de entonces, se juntan periódicamente en algún lugar del planeta. El 19 de octubre del presente año lo hicieron en las proximidades de Zaragoza, España. En este viaje a España las Abuelas encenderán por primera vez su fuego ceremonial en Europa, fuego que las tradiciones nativas alimentan con sus oraciones desde 1987.
Vienen de la selva Amazónica, del Círculo Polar Ártico de Norte América, del gran bosque del noroeste americano, de las vastas planicies de Norte América, de los altiplanos de América Central, de las Blacks Hills del sur de Dakota, de las montañas de Oaxaca, del desierto del sudoeste de América, de las montañas del Tibet y de la selva de África Central.
Afirman que por sus relaciones con la medicina tradicional y con las comunidades de todo el mundo, han sido reunidas por la visión común de formar una nueva alianza global. Se han unido como una sola mujer en una alianza de oración, educación y sanación para la Madre Tierra. Trabajando por todos sus habitantes y por todos los niños de las próximas siete generaciones.
Están profundamente horrorizadas por la destrucción sin precedente de la Madre Tierra, por la contaminación del aire, agua y suelo; por las atrocidades de la guerra, el azote global de la pobreza, la amenaza de las bombas nucleares, el derroche de la prevaleciente cultura del materialismo, las epidemias que amenazan la salud de los seres de la Tierra, la explotación de las medicinas indígenas, y la destrucción de nuestros modos de vida.
El Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas, cree que sus maneras pacíficas de gestión y modos ancestrales de oración y sanación son vitalmente necesarias hoy.
Se han unido para nutrir, educar y formar a nuestros niños. Para defender la práctica de nuestras ceremonias y declarar públicamente nuestro derecho a usar nuestras plantas medicinales libres de restricción legal. Se han unido para proteger las tierras donde nuestras gentes viven y de la que dependen nuestras culturas, para salvaguardar la herencia colectiva de las medicinas tradicionales. En resumen, para defender la Tierra misma. Creemos que las enseñanzas de nuestros ancestros iluminarán el camino por este futuro incierto.
Se han unidos con todos aquellos que honran al Espíritu, con todos aquellos que trabajan y oran por nuestros niños, por la paz mundial, y por la sanación de la nuestra Madre Tierra.
Esperemos que de esta manera podamos encontrar soluciones globales a problemas globales, partiendo de lo local.
http://www.ecologiasocial.com/biblioteca/CastellsReverdecimientoYo.htm
Después de pensar sobre este tema por asociación de ideas vino a mi mente otro artículo que leí hace meses sobre Consejo Internacional de las 13 Abuelas Indígenas, que ponía en práctica toda la teoría sobre el tiempo glacial.
En octubre de 2004 trece abuelas indígenas, procedentes de diversos lugares del planeta, se reunieron cerca de Nueva York. Llegaron allí en respuesta a señales que indicaban llegado el momento anunciado en antiguas profecías comunes a todos sus pueblos, según las cuales serían llamadas a unirse para salvar a la Madre Tierra y todos sus hijos.
En ese encuentro crearon el Consejo Internacional de las 13 Abuelas Indígenas y redactaron su manifiesto. A partir de entonces, se juntan periódicamente en algún lugar del planeta. El 19 de octubre del presente año lo hicieron en las proximidades de Zaragoza, España. En este viaje a España las Abuelas encenderán por primera vez su fuego ceremonial en Europa, fuego que las tradiciones nativas alimentan con sus oraciones desde 1987.
Vienen de la selva Amazónica, del Círculo Polar Ártico de Norte América, del gran bosque del noroeste americano, de las vastas planicies de Norte América, de los altiplanos de América Central, de las Blacks Hills del sur de Dakota, de las montañas de Oaxaca, del desierto del sudoeste de América, de las montañas del Tibet y de la selva de África Central.
Afirman que por sus relaciones con la medicina tradicional y con las comunidades de todo el mundo, han sido reunidas por la visión común de formar una nueva alianza global. Se han unido como una sola mujer en una alianza de oración, educación y sanación para la Madre Tierra. Trabajando por todos sus habitantes y por todos los niños de las próximas siete generaciones.
Están profundamente horrorizadas por la destrucción sin precedente de la Madre Tierra, por la contaminación del aire, agua y suelo; por las atrocidades de la guerra, el azote global de la pobreza, la amenaza de las bombas nucleares, el derroche de la prevaleciente cultura del materialismo, las epidemias que amenazan la salud de los seres de la Tierra, la explotación de las medicinas indígenas, y la destrucción de nuestros modos de vida.
El Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas, cree que sus maneras pacíficas de gestión y modos ancestrales de oración y sanación son vitalmente necesarias hoy.
Se han unido para nutrir, educar y formar a nuestros niños. Para defender la práctica de nuestras ceremonias y declarar públicamente nuestro derecho a usar nuestras plantas medicinales libres de restricción legal. Se han unido para proteger las tierras donde nuestras gentes viven y de la que dependen nuestras culturas, para salvaguardar la herencia colectiva de las medicinas tradicionales. En resumen, para defender la Tierra misma. Creemos que las enseñanzas de nuestros ancestros iluminarán el camino por este futuro incierto.
Se han unidos con todos aquellos que honran al Espíritu, con todos aquellos que trabajan y oran por nuestros niños, por la paz mundial, y por la sanación de la nuestra Madre Tierra.
Esperemos que de esta manera podamos encontrar soluciones globales a problemas globales, partiendo de lo local.
En octubre de 2004 trece abuelas indígenas, procedentes de diversos lugares del planeta, se reunieron cerca de Nueva York. Llegaron allí en respuesta a señales que indicaban llegado el momento anunciado en antiguas profecías comunes a todos sus pueblos, según las cuales serían llamadas a unirse para salvar a la Madre Tierra y todos sus hijos.
En ese encuentro crearon el Consejo Internacional de las 13 Abuelas Indígenas y redactaron su manifiesto. A partir de entonces, se juntan periódicamente en algún lugar del planeta. El 19 de octubre del presente año lo hicieron en las proximidades de Zaragoza, España. En este viaje a España las Abuelas encenderán por primera vez su fuego ceremonial en Europa, fuego que las tradiciones nativas alimentan con sus oraciones desde 1987.
Vienen de la selva Amazónica, del Círculo Polar Ártico de Norte América, del gran bosque del noroeste americano, de las vastas planicies de Norte América, de los altiplanos de América Central, de las Blacks Hills del sur de Dakota, de las montañas de Oaxaca, del desierto del sudoeste de América, de las montañas del Tibet y de la selva de África Central.
Afirman que por sus relaciones con la medicina tradicional y con las comunidades de todo el mundo, han sido reunidas por la visión común de formar una nueva alianza global. Se han unido como una sola mujer en una alianza de oración, educación y sanación para la Madre Tierra. Trabajando por todos sus habitantes y por todos los niños de las próximas siete generaciones.
Están profundamente horrorizadas por la destrucción sin precedente de la Madre Tierra, por la contaminación del aire, agua y suelo; por las atrocidades de la guerra, el azote global de la pobreza, la amenaza de las bombas nucleares, el derroche de la prevaleciente cultura del materialismo, las epidemias que amenazan la salud de los seres de la Tierra, la explotación de las medicinas indígenas, y la destrucción de nuestros modos de vida.
El Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas, cree que sus maneras pacíficas de gestión y modos ancestrales de oración y sanación son vitalmente necesarias hoy.
Se han unido para nutrir, educar y formar a nuestros niños. Para defender la práctica de nuestras ceremonias y declarar públicamente nuestro derecho a usar nuestras plantas medicinales libres de restricción legal. Se han unido para proteger las tierras donde nuestras gentes viven y de la que dependen nuestras culturas, para salvaguardar la herencia colectiva de las medicinas tradicionales. En resumen, para defender la Tierra misma. Creemos que las enseñanzas de nuestros ancestros iluminarán el camino por este futuro incierto.
Se han unidos con todos aquellos que honran al Espíritu, con todos aquellos que trabajan y oran por nuestros niños, por la paz mundial, y por la sanación de la nuestra Madre Tierra.
Esperemos que de esta manera podamos encontrar soluciones globales a problemas globales, partiendo de lo local.
Vienen de la selva Amazónica, del Círculo Polar Ártico de Norte América, del gran bosque del noroeste americano, de las vastas planicies de Norte América, de los altiplanos de América Central, de las Blacks Hills del sur de Dakota, de las montañas de Oaxaca, del desierto del sudoeste de América, de las montañas del Tibet y de la selva de África Central.
Afirman que por sus relaciones con la medicina tradicional y con las comunidades de todo el mundo, han sido reunidas por la visión común de formar una nueva alianza global. Se han unido como una sola mujer en una alianza de oración, educación y sanación para la Madre Tierra. Trabajando por todos sus habitantes y por todos los niños de las próximas siete generaciones.
Están profundamente horrorizadas por la destrucción sin precedente de la Madre Tierra, por la contaminación del aire, agua y suelo; por las atrocidades de la guerra, el azote global de la pobreza, la amenaza de las bombas nucleares, el derroche de la prevaleciente cultura del materialismo, las epidemias que amenazan la salud de los seres de la Tierra, la explotación de las medicinas indígenas, y la destrucción de nuestros modos de vida.
El Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas, cree que sus maneras pacíficas de gestión y modos ancestrales de oración y sanación son vitalmente necesarias hoy.
Se han unido para nutrir, educar y formar a nuestros niños. Para defender la práctica de nuestras ceremonias y declarar públicamente nuestro derecho a usar nuestras plantas medicinales libres de restricción legal. Se han unido para proteger las tierras donde nuestras gentes viven y de la que dependen nuestras culturas, para salvaguardar la herencia colectiva de las medicinas tradicionales. En resumen, para defender la Tierra misma. Creemos que las enseñanzas de nuestros ancestros iluminarán el camino por este futuro incierto.
Se han unidos con todos aquellos que honran al Espíritu, con todos aquellos que trabajan y oran por nuestros niños, por la paz mundial, y por la sanación de la nuestra Madre Tierra.
Esperemos que de esta manera podamos encontrar soluciones globales a problemas globales, partiendo de lo local.
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