Una consecuencia de nuestro inconformismo consumista en todas las áreas que conforman nuestra vida es la evolución de todas las herramientas que esta nueva sociedad de cambio y tecnología pone a nuestra disposición.
Siempre se repite el mismo argumento basado en las características de la Web 2.0 y de todo lo que nos permite en cuanto a interrelación y acceso ilimitado sin barreras a la información pero, curiosamente, acabamos volviendo al individualismo y a lo propio. Cada usuario busca y demanda productos específicos y adecuados a sus necesidades específicas. Es por ello que, tras el boom de las redes sociales surgido en 2007, cada vez son más las redes sociales centradas en aspectos concretos de interés para un cierto sector de la sociedad.
Nos encontramos con multitud de redes orientadas a diferentes temáticas puesto que los gustos y hobbies de los millones de usuarios de Internet son de lo más dispar. Algunos ejemplos representativos de ámbito nacional son: Literativa (para los amantes de la literatura), Yunu (para conocer gente, una red de contactos similar al Meetic), Nvivo o Festuc (para compartir información sobre lugares de ocio y compras). Esta es una pequeña muestra de la infinidad de temas sobre los que se han desarrollado iniciativas similares como arte, viajes, motor, música, cine, deportes,…
Además de las enfocadas a las aficiones de los usuarios, existen redes sociales verticales para profesionales de un determinado sector como es el caso de Xing (una plataforma de networking en Internet) o Cinemavip (para los profesionales del campo audiovisual).
Este tipo de redes sociales viene respaldado por su potencial comercial, es un producto ideal para potenciar las virtudes de un tema determinado puesto que los usuarios están predispuestos y tienen una predilección por todo lo que se les está mostrando. En el caso de las redes sociales horizontales o generalistas, como Facebook o Myspace, el interés de los usuarios es otro, son redes de amigos o familiares con unas relaciones de otra naturaleza, las que hasta ahora han destacado, no son tan útiles desde un punto de vista económico y de mercado porque no entran en ellas por su afinidad sobre un tema concreto queriendo saberlo todo y conocer todo lo que Internet les pueda ofrecer.
Como consecuencia de la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito de la educación ha surgido un nuevo sistema de aprendizaje. Este sistema, conocido como e-learningo o aprendizaje electrónico ha supuesto una serie de cambios significativos en la organización de la enseñanza y en los materiales docentes empleados.
Nuestra sociedad actual ha tenido que adaptar los métodos de la educación tradicional a través de una reestructuración debido a la creciente demanda de nuevos perfiles educacionales que faciliten elementos tan importantes como la educación continuada y la mejora en la calidad de los sistemas educativos tradicionales a través de la tecnología multimedia e Internet.
De esta necesidad surge el aprendizaje electrónico permitiendo añadir nuevas herramientas, el acceso a recursos y servicios útiles en el proceso de formación y el intercambio y la comunicación a distancia entre los estudiantes. Este sistema ofrece un valor añadido a la forma que tenemos de aprender mediante la eliminación de barreras facilitando el acceso a la información y los sistemas de trabajo que se ejecutan para la consecución del conocimiento durante el proceso.
Un nuevo paso en el desarrollo de este sistema de aprendizaje es el m-learning o aprendizaje electrónico móvil. Este concepto surge de la fusión del e-learning con la movilidad que ofrecen determinandos dispositivos tecnológicos como los teléfonos móviles, PDAs, Ipods, Pocket PC…. Adoptando el uso de estos dispositivos, que nos acercan en nuestra vida diaria a la información en tiempo real, se añade un nuevo canal de comunicación dentro del entorno educativo y una nueva herramienta de trabajo que ofrece flexibilidad, libertad de movimiento a través de la portabilidad, comunicación a tiempo real con alumnos y profesores “proceso just in time”, en definitiva, amplia el abanico de posibilidades, de habilidades y servicios que el aprendizaje electrónico añade a las instituciones educativas y a los miembros de sus comunidades.
Actualmente el uso de Internet se ha convertido en otro elemento más dentro de nuestra vida cotidiana, la sociedad en la desarrollamos todas nuestras actividades sociales, económicas y culturales emplea como medio eficaz y económico la Web. Nuestras necesidades de información y conocimiento en todos los campos han provocado en los últimos años una evolución y mejora de las TIC para satisfacer nuestra demanda, por ello, una de las transformaciones ha generado un nuevo concepto “web semántica” cuya propuesta defiende la ruptura de las barreras de comunicación a través de las palabras clave para la localización de la información que caracteriza a la web y que da rigidez y desestructuración a los recursos disponibles en Internet. El cambio de la web actual a la semántica supone la organización y estructuración de los contenidos de manera que las máquinas puedan entender su significado
Pero hemos de ir más allá de la definición literal de web semántica para buscar respuesta a por qué no se ha conseguido más de las ventajas que ofrece su tecnología. La idea de acceder a la información a través de un lenguaje natural que favorece la democracia y la descentralización de Internet es el argumento más idóneo para rebatir a aquello autores que se muestran críticos y se pierden en la discusión de la fase en la que nos encontramos ahora: 2.0, 3.0 o, algún día 4.0. No es tanta la importantcia, que la tiene y mucha, del cambio tecnológico que significa cada avance sino lo que conlleva en cuanto a que son los propios usuarios los creadores, los actores que participan y colaboran en el desarrollo del propio medio que emplean para comunicarse y adquirir conocimiento. Ahora es el usuario el que elige que tecnologías le convienen y contribuye con sus propias aportaciones intelecturales generando nuevos contenidos.
Una característica esencial de la web semántica es la aplicación de una nueva tecnología “las Ontologías” que permite almacenar y recupera la información a través del significado de las palabras. Gruber la ha definido como “una representación conceptual compartida que proporciona una comprensión común de un dominio”. Pero de una manera más coloquial podemos decir que se trata de diseñar un lenguaje común para poder unificar los contenidos.
Nosotros empleamos ontologías en todas nuestras acciones de la vida diaria aunque no estén plasmadas sobre un papel pero en el caso de las máquinas no ocurre lo mismo, necesitan de una terminología reglada para entenderse entre ellas. Esto ayudaría a solucionar los problemas semánticos que existen tanto de dominio como de nombre. Su utilización favorece la comunicación entre los usuarios, las organizaciones y las aplicaciones ya que elimina el uso de idénticas terminologías y establece los mismos criterios para los diferentes sistemas de información y, en consecuencia, hacen posible la interoperabilidad entre dichos sistemas.
Existen iniciativas de investigación y desarrollo que respaldan la idea inicial de la transformación de la Web por la W3C y experiencias que demuestran los avances pero la pregunta que se plantea contínuamente y que preside el debate sobre si veremos algún día cumplida la transformación total de la web actual a la web semántica es inevitable.
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