Archive for the 'Documentación' Category

MEDIOS DE COMUNICACIÓN E INTERNET

 

 

Estamos asistiendo en el mundo de la comunicación a un gran cambio. Se ha pasado de los tradicionales medios de comunicación, televisión, radio, prensa escrita en los que determinados grupos mediáticos las monopolizaban, a una nueva fórmula, en la que las personas, acceden a Internet y según sus intereses se unen con el objetivo de conseguir un fin.  Como por ejemplo, tenemos el movimiento suscitado para que la saharahuí Aminatu Haidar pudiera regresar a su país

Lo mejor es que se ha pasado de un pensamiento de tipo único a otro, en el que predomina la diversidad. Lo peor, que Estados Unidos todavía controla la red a través de la Corporación para la Asignación de Nombres y Números de Internet (ICCAN)

Y lo malo también la brecha digital que todavía existe en los países del tercer mundo, en los que las clases más pudientes sí acceden a Internet y las demás no.

Otro efecto negativo, después de los atentados del 11 de septiembre, ha sido la vigilancia excesiva que atenta contra la privacidad y la libertad de expresión. ¿Cuáles son los límites, pues?

Lo importante es lo que está ocurriendo: la movilización de personas y apropiación del ciberespacio, los movimientos de software libre. Hay movilizaciones para sensibilizar y promover acciones alternativas a la globalización, se promueven campañas de libre comercio. Hay pues una necesidad de intercambiar información, debatir, hacer propuestas. Por tanto los movimientos sociales han creado una nueva forma para hacerse oír. Y gracias a Internet, las organizaciones han transformado y redefinido su papel, lo cual ha sido muy positivo.

Conclusiones

Es importante al finalizar este apartado y el cuso hacer una reflexión de todos los aspectos estudiados y conocimientos aprendidos durante el semestre.

La Sociedad de la Información es una de las expresiones de la globalización contemporánea. Las sociedades de la información se caracterizan por basarse en el conocimiento y en los esfuerzos por convertir la información en conocimiento. Cuanto mayor es la cantidad de información generada por una sociedad, mayor es la necesidad de convertirla en conocimiento.

 Otra dimensión de tales sociedades es la velocidad con que tal información se genera, transmite y procesa. En la actualidad, la información puede obtenerse de manera prácticamente instantánea y, muchas veces, a partir de la misma fuente que la produce, sin distinción de lugar.

La Sociedad de la Información es, por lo tanto, realidad y posibilidad. Cambio tecnológico, propagación de información ligada con el desarrollo del conocimiento y también con las facilidades para desempeñar diversas tareas profesionales de manera más flexible, son la faceta virtuosa de este nuevo contexto. La necesidad de ambiciosas políticas desplegadas por el Estado para extender los beneficios de la Sociedad de la Información fue reconocida al menos ya durante todo el último del siglo XX.

Estamos viviendo un período histórico de cambio tecnológico, consecuencia del desarrollo y de la aplicación creciente de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). Este proceso es diferente y más rápido que cualquiera que hayamos presenciado hasta ahora. Alberga un inmenso potencial para la creación de riqueza, elevar el nivel de vida y mejorar los servicios.

Las TIC ya forman parte integrante de nuestra vida cotidiana, nos proporcionan instrumentos y servicios útiles en nuestro hogar, en nuestro lugar de trabajo, por todas partes. La sociedad de la información no es la sociedad de un futuro lejano, sino una realidad de la vida diaria. Añade una nueva dimensión a la sociedad tal como la conocemos ahora, una dimensión de importancia creciente. La producción de bienes y servicios se basa cada vez más en el conocimiento.

No obstante, la rapidez con que se introducen las TIC varía mucho entre países, regiones, sectores, industrias y empresas. Los beneficios, en forma de prosperidad, y los costes, en forma de precio del cambio, tienen una distribución desigual entre diferentes países de la Unión y entre ciudadanos. Es comprensible que el ciudadano se sienta inquieto y exija respuestas a sus preguntas sobre las repercusiones de las TIC.

Aunque existen diversas acepciones y enfoques todos entendemos qué se quiere decir cuando hablamos de sociedad de la información. Para el investigador Manuel Castells, simplemente, “el término sociedad de la información destaca el papel de esta última en la sociedad”. Sin embargo Castells, autor de uno de los textos más sólidos y célebres sobre la nueva era a la que hemos accedido gracias al intercambio mundial de datos, prefiere referirse a la sociedad informacional. Explica:

“La información, en su sentido más amplio, es decir, como comunicación del conocimiento, ha sido fundamental en todas las sociedades, incluida la Europa medieval, que estaba culturalmente estructurada y en cierta medida unificada en torno al escolasticismo, esto es, en conjunto, un marco intelectual… En contraste, el término informacional indica el atributo de una forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de la información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este periodo histórico” (Castells, 1997: 47).

 

Seguridad en Internet

Tras leer las entradas al blog sobre los Numerati y el Paquete Telecom y después de consultar varios artículos de Stephen Baker y otros autores que han escrito sobre este fenómeno, llego a la conclusión de que estos nuevos actores de las empresas son un paso más dentro de los planes estratégicos y de marketing, como bien decía en su entrada Beatriz Arasti, que elaboran las mismas para estar al día en el mercado laboral.  La sociedad que vivimos tiene una oferta de productos tan amplia que las empresas se tienen que poner al día y cuánta más información poseen de sus clientes, más cerca están de ellos y de conseguir el éxito de la venta que están buscando.

Está claro que para toda empresa lo principal es satisfacer las necesidades de los clientes y con ésta nueva herramienta estratégica empresarial están más cerca de conseguir este objetivo. Pero por otro lado, ¿se considera que están violando nuestra intimidad? O por el hecho de que sea una estrategia de marketing empresarial todo vale.

Como leemos en la entrada sobre el paquete Telecom, hay legislación que regula este tema, ya que es inevitable pensar que esta información no sea utilizada en nuestra contra. Quién nos dice que nos “vigilan” sólo para conocer nuestras necesidades y crear productos que las satisfagan. Quién nos dice, que no nos “vigilan” para sacar partido de la información que desprendemos al utilizar internet y que esto más que un beneficio puede resultar para nosotros un problema.

Por todo esto, cada día podemos leer noticias como ésta sobre extorsiones en la red, y para evitarlo, por ejemplo, la Asociación General de Consumidores da unas pautas a seguir.  El aumento del uso de internet, la integración del mismo en nuestra sociedad, en nuestras vidas, ha provocado esta alarma y estos sucesos y es interesante saber cuáles son nuestros derechos.

Como vemos en esta web el uso de internet y de la inserción de las empresas en este mundo virtual, para acercar sus productos a los usuarios potenciales y reales, está en auge. Debemos integrarnos en esta Sociedad pero con conocimiento de causa, sabiendo qué se “cuece” en la red.

Sonia Lara Pina

Estudiante de Documentación

Los numerati, ¿asalto a la privacidad?

Después de leer el articulo publicado en El Pais Semanal del 22 de Noviembre, sobre el libro de Stephen Baker “Numerati”, me asaltan las dudas. Hasta éste momento pensaba que Internet era un fuente de intercambio de información y acceso rápido que de alguna manera nosotros controlábamos. Stephen Baker  nos dice que no es fácil  de determinar el número de numerati pero a  un alto nivel a existen varios miles de personas que  realizan tareas de rastreo de nuestros patrones de navegación que les son suficientes para colocar a cada visitante un código informático identificador (cookie) y así empezar a conocer el comportamiento del individuo. Esta ciencia está basada en la estadística por lo que solo determina la probabilidad, por lo que los numerati se proliferan en sectores en los que se pueden cometer errores sin causar daños como marketing y publicidad ejemplo: google. De está manera nos damos cuenta de que es una asalto encubierto a nuestra privacidad. Por este motivo los politicos y legisladores a ambos lados del Atlántico están intentando frenar la forma de marketing conocida como  targeting del comportamiento. Sin embargo a personas que prefieren que las máquinas sean inteligentes y estén bien informadas, proporcionando todo tipo de datos personales (Facebook, Twitter, Tuenti, MySpace etc).

Ingenieros, matemáticos e informáticos criban la información que producimos en casi todas las situaciones de la vida, siendo capaces de refinar las búsquedas de los consumidores potenciales conllevan la promesa de eficencia y menores costes.

Me parece un punto de partida muy interesante para reflexionar, y dejar en el aire una pregunta ¿podemos hacer algo para protegernos de éstas nuevas  vías de comunicación?

Beatriz Arasti

Estudiante de Documentación

La brecha digital, ¿existe?

Llegan a mi buzón un interesante mensaje desde el Foro para profesionales de bibliotecas y documentación IWETEL, de Isidro Aguillo, miembro del grupo ThinkEPI, con el curioso título de “Dr. Paper y Mr. Web”. En este mensaje el autor reflexiona sobre la “brecha digital” y expone:

“se está abriendo una “brecha digital” entre los que prácticamente solo utilizan la red como principal fuente y citan sin ningún problema los artículos de la Wikipedia como referencia y los que no añaden la URL en una cita bibliográfica, cuyo texto completo está disponible gratuitamente en una revista electrónica o repositorio ya que al parecer ello menoscaba la “calidad” de la referencia.”
Es decir, que a pesar de la creciente importancia de la red en nuestra sociedad, existen en determinados ámbitos (académicos fundamentalmente) todavia actitudes despreciativas hacia sus contenidos; actitudes a las que puede haber contribuido la proliferación en los medios de comunicación de noticias negativas sobre la calidad de los contenidos de Internet. Evidentemente, la calidad de los contenidos en la Web es muy variada, pero creo que en definitiva esto forma parte de su propia naturaleza,  y es reflejo de la realidad social actual.

En definitiva, la “brecha digital” de la que habla Aguillo hace referencia a la cantidad de información  de calidad disponible en la red, a la ubicación de esta información de calidad y al uso o desuso  que de la información disponible en la web hacemos o debemos hacer. 

 

 

En este punto , es donde entramos los profesionales de la información, que debemos ser conscientes de que los paradigmas tradicionales de la información y de las bibliotecas se han modificado  y que la excelencia en la búsqueda de información está ya no solo ligada a las publicaciones impresas sino también, y cada vez más, a los contenidos digitales.

La adptación de los centros de documentación y de las bibliotecas a esta nueva realidad social pone en cuestión qué es y qué debe ser una biblioteca o centro de documentación y cómo deben funcionar. Respecto a este tema, resulta sumamente interesante la lectura del artículo de otro miembro del grupo ThinkEPI (Francisco Javier García Marco) sobre los paradigmas bibliotecarios emergentes:

http://www.thinkepi.net/

Tanto antes cuando hablabamos de “brecha digital” como cuando hablamos de la adaptación a paradigmas bibliotecarios emergentes, estamos ante dos caras de una misma realidad, que parecen negarse la una a la otra: la tradicional y la digital.

Las opiniones de Manuel Castells a este respecto (extraidas de un artículo publicado en El Público:

http://www.publico.es/ciencias/171947/brecha/digital/existe

pueden ser clarificadoras; citas del texto:

- “lo que ocurre hoy no es un choque de civilizaciones, sino de tecnologías: la analógica, a la que se aferran algunos, y la digital, que abanderan los jóvenes”.

- el autor de la trilogía La Era de la Información, niega que haya brecha digital. “Internet no está creando exclusión. Cuando desaparezca mi generación, se acabará la brecha”.

-Ni siquiera cree que haya una división en función de la renta. “Habrá una mejor o peor conexión pero cualquier persona se puede conectar”, defiende Castells. “La forma en la que la gente se está apropiando de Internet es mayor de lo que pensamos”.

¿Estamos hablando, entonces, de una lucha generacional?.

En my opinión, el concepto de “brecha digital” puede llevar a interpretar que la transición de la cultura analógica a la digital es bipolar (a un lado o a otro de la brecha) cuando quizás es más práctico verla como algo gradual a lo largo de varias generaciones. Ocurrió con la imprenta, con la que nace un potencial de transformación del mundo que se fue desarrollando a lo largo de siglos. Ocurre ahora con Internet, cuyo potencial transformador estamos empezando a experimentar en la web 2.0, basado esta vez en que la división entre autor y espectadores se diluye (hasta Castells reconoce que ”También los profesores hemos perdido ese poder. Mis alumnos me siguen por Google y como diga una tontería me cazan enseguida”).

[ThinkEPI] Dr. Paper & Mr. Web

 http://www.uoc.edu/rusc/dt/esp/casacuberta0704.pdf

http://www.ucm.es/BUCM/biblioteca/0Libro.pdf

http://www.dia-e-logos.com/codigo/..%5C%5CContenidos%5CArticulosRevistas%5CArt_51%5CWelsch-ES.pdf

 

 

 

 

 

Sociedad de la Información y transformaciones socioculturales

Está surgiendo “una nueva morfología social” (Castells [1]) donde todos los procesos y funciones se organizan en torno a la red y se conectan a través de los “conmutadores”,   constituyendo un nuevo sistema de poder descentralizado y distribuido en los nodos de la red por un lado y en los programadores (generadores de contenidos), sumergiendo a la sociedad actual en una transformación que todavía no sabemos muy bien cómo manejar para evitar, incluso, su posible autodestrucción. Poco a poco las redes lo enlazan todo – como nos recuerda Katz [2] - en un misma “dinámica de flexibilidad” y “lógica de interconexión”, incluyendo o excluyendo a los individuos por razones que pueden variar según el alcance geográfico, pero caracterizándose casi siempre por ser económicas, geográficas o culturales. La nueva Sociedad Red crece gracias a un sistema económico, fundamentado en la empresa-red y en las redes financieras, apuesta por la tecnología, la usa para crear su tejido nervioso informacional y arriesga mucho, a veces sin control, tras la utopía del beneficio para todos y bajo el espejismo de los grandes beneficios.

Se ha creado una nueva élite de privilegiados que manejan los hilos del conocimiento, materia prima de la transformación económica. Pero el nuevo sistema ha dado tremendos pasos atrás en materia social: la distancia entre ricos y pobres ha aumentando desorbitadamente, concentrando en unos centenares de familias tanta riqueza como en la mitad de la humanidad menos favorecida. La creciente segmentación social entre trabajadores “privilegiados” y “marginados” está alejando a las clases medias de los Estados a los que sustenta, derivando en una fractura profunda entre ciudadanía y política. El Estado del bienestar se encuentra en peligro, junto a los derechos que los trabajadores tardaron siglos en conquistar y la esperanza de que la utopía tecnológica de la Sociedad del Conocimiento pudiera equilibrar los desarreglos que nos había dejado la etapa industrial. La Sociedad Virtual no está logrando ser más justa ni más humana que su predecesora.

Si la Sociedad del Conocimiento, de la Información y de la Red resume realmente – como afirma Krüger [3] – las transformaciones sociales que nos acontecen y nos ha de servir para el analizarlas, deberíamos avanzar que los factores cognitivos, la creatividad, el conocimiento y la información han de contribuir cada vez más a la riqueza, pero no únicamente a la de la empresa como afirma Krüger, sino a la de la totalidad social. De lo contrario caeríamos en un reduccionismo económico que identificase sociedad y economía, producción y humanidad, consumismo compulsivo y civilización. Por ese camino únicamente hay algo seguro, la inmadurez colectiva y la instrumentalización de la persona al servicio de los objetivos económicos: una auténtica sociedad de robots, de carne y hueso, pero sin espíritu.

Nos encontramos pues en un momento crucial en relación con el triunfo o fracaso del nuevo paradigma del informacionalismo, porque no basta con la tecnología para crear una nueva cultura. Si la nueva Sociedad de la Información se aleja de un lenguaje (de hechos) comprensible para la ciudadanía podríamos encontrarnos ante un caso “de evidente no comprensión”, similar al citado por Lozano [4] en relación con la famosa conferencia del matemático Chebysev. Si la nueva sociedad quiere que sus miembros reciban el mensaje habrá de tener en cuenta que “emisor” y “destinatario” no son – como nos explica Lozano -  “meros polos, semánticamente neutros”. La comunicación, para ser efectiva y modificar la cultura, deberá constituir una transformación y no una mera transferencia de información: se requiere una construcción cultural de doble dirección, donde las sociedades y las tecnologías establezcan un diálogo fructífero.

Si los mensajes “seleccionan” a su público – como trata de explicar Lozano citando a Lotman – entonces no habrá una auténtica “Sociedad” del Conocimiento mientras una parte significativa del público “huya” del emisor. La nueva configuración social necesita, para integrar definitivamente el informacionalismo en su historia, hablar tantos lenguajes como sociedades (culturas) destinatarias formen la sociedad con mayúsculas, la de todos: plural, multicultural, horizontal y participativa. Se debe comprender que no es posible desligar el “texto” (mensaje cultural) del uso que el público hace de él y aceptar la afirmación de Lotman – citada por Lozano - sobre la “semioesfera” como “aquel espacio semiótico fuera del cual no es posible la existencia de la semiótica”. A semejanza de la biosfera, la semioesfera nos aporta un espacio unificado de significados, una aproximación a la cultura de todos donde ésta no es posible si si alguna de sus partes queda “excluida”.

En una Sociedad del “Conocimiento” son las universidades las instituciones sociales mejor posicionadas  para preparar a los ciudadanos para la trasformación social en marcha. El problema a que se enfrentan – en palabras de Casas [5] - no reside tanto en prepararnos para el uso de las tecnologías concretas, como “en la falta de un marco conceptual adecuado para guiar el uso de la tecnología”. Y esto es especialmente grave cuando afecta a los formadores  y dirigentes que teóricamente habrían de capacitar y guiar a las nuevas generaciones para enfrentarse con éxito a la imparable transformación social de la nueva Sociedad Red. El primer obstáculo, como bien determina Casas, es la “actitud” y sin dar un paso firme en esta dirección, no es probable que se pueda conseguir preparar a los estudiantes para la reorganización generalizada en red a la que se enfrentan. En este contexto hay que comenzar por entender – como sugiere Aiello [6] – que si para Mcluhan “el mensaje es el medio”, en la educación de hoy “el medio es el mensaje”.

[1] Castells, Manuel (2004).  La Sociedad Red: una visión global. Madrid: Alianza Editorial, 2006. De la política en los medios a la política red: Internet y el proceso político. UOC, Sociedad de la Información. Materiales de la asignatura.

[2] Katz, Claudio. [en línea] El Enredo de las Redes. Un Análisis Crítico de M. Castells. . [consulta: 02-05-2009]. Disponible: http://www.monografias.com/trabajos912/enredo-de-redes/enredo-de-redes.zip

[3] Krüger, Karsten. [en línea] El concepto de la “Sociedad del Conocimiento”. Revista bibliográfica de geografía y ciencias sociales. universidad de Barcelona, 2006. [consulta: 02-05-2009]. Disponible: http://www.ub.es/geocrit/b3w-683.htm

[4Lozano, Jorge. [en línea] La semioesfera y la teoría de la cultura. Facultad de Ciencias de la Información (UCM). [consulta: 03-05-2009]. Disponible:  https://www.ucm.es/info/especulo/numero8/lozano.htm

[5] Casas, Miguel [en línea]. Nueva universidad ante la sociedad del conocimiento. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento. 2005. [consulta: 03-05-2009]. Disponible: http://www.uoc.edu/rusc/2/2/dt/esp/casas.pdf

[6] Aiello, Martín. [en línea] El blended learning como práctica transformadora.Universitat de Barcelona. [consulta: 03-05-2009]. Disponible: http://www.lmi.ub.es/te/any2004/documentacion/2_aiello.pdf

Conclusiones

La Sociedad de la Información es expresión de las realidades y capacidades de los medios de comunicación más nuevos, o renovados merced a los desarrollos tecnológicos que se consolidaron en la última década del siglo: la televisión, el almacenamiento de información, la propagación de video, sonido y textos, han podido comprimirse en soportes de almacenamiento como los discos compactos o a través de señales que no podrían conducir todos esos datos si no hubieran sido traducidos a formatos digitales. La digitalización de la información es el sustento de la nueva revolución informática. Su expresión hasta ahora más compleja, aunque sin duda seguirá desarrollándose para quizá asumir nuevos formatos en el mediano plazo, es la Internet.

La Sociedad de la Información es una de las expresiones, acaso la más promisoria junto con todas sus contradicciones, de la globalización contemporánea. En otro sitio hemos anotado que el término Sociedad de la Información ha ganado presencia en Europa, en donde ha sido muy empleado como parte de la construcción del contexto para la Unión Europea (Trejo Delarbre, 1996). Un estudio elaborado con el propósito de documentar los avances europeos al respecto señalaba, con cierto optimismo, que:

“Las sociedades de la información se caracterizan por basarse en el conocimiento y en los esfuerzos por convertir la información en conocimiento. Cuanto mayor es la cantidad de información generada por una sociedad, mayor es la necesidad de convertirla en conocimiento. Otra dimensión de tales sociedades es la velocidad con que tal información se genera, transmite y procesa. En la actualidad, la información puede obtenerse de manera prácticamente instantánea y, muchas veces, a partir de la misma fuente que la produce, sin distinción de lugar. Finalmente, las actividades ligadas a la información no son tan dependientes del transporte y de la existencia de concentraciones humanas como las actividades industriales. Esto permite un reacondicionamiento espacial caracterizado por la descentralización y la dispersión de las poblaciones y servicios” (Ortiz Chaparro, 1995: 114).

La Sociedad de la Información es, por lo tanto, realidad y posibilidad. Habría que concebirla como un proceso en el que nos encontramos ya pero cuyo punto de llegada y consolidación parece aún distante. Existiendo los cimientos para que la sociedad contemporánea despliegue sus mejores potencialidades gracias al intercambio de información –y para que la información llegue a derivar en conocimiento– no es poco lo que falta por hacer en busca de esa meta. Resulta preciso desplegar ambiciosas tareas no sólo en la cobertura de las redes informáticas (ello incluye la disponibilidad de equipos de cómputo y de las conexiones necesarias para mantenerlos ligados a la Internet) sino, junto con ello, en la capacitación de los ciudadanos para saber aprovecharlas creativamente. Cambio tecnológico, propagación de información ligada -al menos ese es el propósito- con el desarrollo del conocimiento y también con las facilidades para desempeñar diversas tareas profesionales de manera más flexible, son la faceta virtuosa de este nuevo contexto. En el anverso, se encuentran las dificultades para que esos mecanismos de información sean compartidos por la mayoría de las personas.

La necesidad de ambiciosas políticas desplegadas por el Estado para extender los beneficios de la Sociedad de la Información fue reconocida al menos ya durante todo el último del siglo XX. El Libro Verde de la Unión Europea sobre Sociedad de la Información apuntaba en 1996 lineamientos de políticas que han seguido teniendo plena vigencia:

“1. Estamos viviendo un período histórico de cambio tecnológico, consecuencia del desarrollo y de la aplicación creciente de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). Este proceso es diferente y más rápido que cualquiera que hayamos presenciado hasta ahora. Alberga un inmenso potencial para la creación de riqueza, elevar el nivel de vida y mejorar los servicios.

“2. Las TIC ya forman parte integrante de nuestra vida cotidiana, nos proporcionan instrumentos y servicios útiles en nuestro hogar, en nuestro lugar de trabajo, por todas partes. La sociedad de la información no es la sociedad de un futuro lejano, sino una realidad de la vida diaria. Añade una nueva dimensión a la sociedad tal como la conocemos ahora, una dimensión de importancia creciente. La producción de bienes y servicios se basa cada vez más en el conocimiento.

“3. No obstante, la rapidez con que se introducen las TIC varía mucho entre países, regiones, sectores, industrias y empresas. Los beneficios, en forma de prosperidad, y los costes, en forma de precio del cambio, tienen una distribución desigual entre diferentes países de la Unión y entre ciudadanos. Es comprensible que el ciudadano se sienta inquieto y exija respuestas a sus preguntas sobre las repercusiones de las TIC. Sus preocupaciones pueden resumirse en dos preguntas fundamentales:

·         La primera de ellas se refiere al empleo: ¿no destruirán estas tecnologías más empleos de los que crean? ¿Seré capaz de adaptarme a los nuevos modos de trabajar?

·         La segunda pregunta se refiere a la democracia y a la igualdad: la complejidad y el coste de las nuevas tecnologías, ¿no harán aumentar los desequilibrios entre las zonas industrializadas y las menos desarrolladas, entre los jóvenes y los viejos, entre los que están enterados y aquellos que no lo están?

“4. Para dar respuesta a estas preocupaciones necesitamos unas políticas públicas capaces de ayudarnos a sacar fruto del progreso tecnológico y de asegurar el acceso equitativo a la sociedad de la información y la distribución justa del potencial de prosperidad” (Comisión Europea, 1996).

Aunque existen diversas acepciones y enfoques todos entendemos qué se quiere decir cuando hablamos de sociedad de la información. Para el investigador Manuel Castells, simplemente, “el término sociedad de la información destaca el papel de esta última en la sociedad”. Sin embargo Castells, autor de uno de los textos más sólidos y célebres sobre la nueva era a la que hemos accedido gracias al intercambio mundial de datos, prefiere referirse a la sociedad informacional. Explica:

“La información, en su sentido más amplio, es decir, como comunicación del conocimiento, ha sido fundamental en todas las sociedades, incluida la Europa medieval, que estaba culturalmente estructurada y en cierta medida unificada en torno al escolasticismo, esto es, en conjunto, un marco intelectual… En contraste, el término informacional indica el atributo de una forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de la información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este periodo histórico” (Castells, 1997: 47).

Castells, no obstante, denominó a su libro La era de la información. ¿Por qué ese título y no “La era informacional”? Porque después de todo, el conjunto de procesos, interrelaciones, proyectos y búsquedas que se han articulado en los años recientes alrededor de la propagación, acumulación y la identificación de datos que son posibles gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación y muy especialmente gracias a la Internet, es conocida como La Sociedad de la Información. “Los títulos –dice ese sociólogo catalán– son mecanismos de comunicación”.

 

La brecha digital ha llegado ¿para quedarse?

Nos explican Wayne y colaboradores - Capítulo 11 del libro de Castells 2006 [1] - que la brecha digital no es tanto una cuestión de raza sino de renta, educación, edad y situación laboral. Pero claro, su estudio se centra en los afroamericanos del área metropolitana de Detroit, para los cuales lo esencial es conocer dónde está el trabajo y así poderse dirigir hacia las oportunidades de empleo, siendo Internet una buena herramienta para este colectivo y colaborando así a vencer la separación y la exclusión. Está claro que semejante referencia no sirve como un buen marco de valoración de las posibles relaciones entre brecha digital y etnias por ser demasiado restrictivo.

acceso internet
Tomado de Observatorio para la Cibersociedad: http://www.cibersociedad.net/

Sobre este tema me parece interesante comenzar por acercarse un poco más al concepto de brecha digital. Siguiendo la opinión de Tony Hernández [2] habría que apartarse de la simplificación de considerar únicamente a las tecnologías per se como único epicentro de las diferencias que puedan existir. Para explicar el feómeno en diversos contextos será necesario contemplar la existencia de variables muy influyentes como pueden ser otro tipo de “brechas” del estilo de las culturales, valores, sociales, generacionales o linguísticas. No de otro modo se podrían explicar datos tan significativos como los aportados por dicho autor para el año 2004: el porcentaje de población conectada en Africa sería de 1,5% y en Oriente Medio del 2,10% (lo cual a penas ha mejorado en la actualidad - o incluso empeorado en Oriente Medio- como se puede apreciar en el segundo gráfico). La pobreza que reina en Oriente Medio no es tan exagerada como la de Africa, pero la penetración de Internet es semejante por lo exigüa y si no se trata de economía habrá que pensar en otros factores: ¿socio-culturales?, ¿religiosos?….¿cuáles?.

Por otra parte existe una discusión aún abierta sobre si los medios de comunicación ayudan a disminuir las distancias entre las poblaciones o sirven para acrecentarlas. Si los medios de comunicación representan avances tecnológicos, esos avances siempre van a tender a beneficiar a unos sectores sociales sobre otros. En este sentido dice George Landow [3] que “una tecnología siempre confiere poder a alguien. Da poder a los que la poseen, a los que la utilizan y a los que tienen acceso a ella”. Es evidente que las diferencias en cuanto a “posesión” son mayúsculas y yo añadiría no solo en cuanto a “posesión de uso” sino también capacidad de fabricarlo, reproducirlo y - lo más importante - entenderlo: poseer un transistor no significa saber cómo funciona ni tener capacidad para repararlo cuando se estropee.

Accesos Internet en el mundo

A destacar: África con un 3,5% y Oriente Medio con un 2%.
Tomado de: http://www.atraczion.com/
Estadísticas de uso de Internet en 2008.

Lo que sí parece quedar claro en toda discusión es la importancia de las variables socioeconómicas y cognitivas sobre las posibilidades de aprovechamiento de Internet y las TIC: incluso poblaciones pobres y marginales pueden beneficiarse de las ventajas de la red con una adecuadas políticas sociales y educativas, donde los estatementos públicos y organizaciones concienciadas compensen las deficiencias económicas de partida, facilitando el acceso a medios de conexión (como en el caso de la iniciativa Guadalinfo [4]) y además, junto a iniciativas tanto públicas como privadas (el caso de la Red USI en Uruguay [5]), promuevan una educación tecnológica que ayude a sobrellevar y vencer las dificultadas culturales y familiares en los niveles de conocimiento que suelen constituir la verdadera puerta de acceso a los beneficios de la nueva sociedad red.

Lo cierto es que los países en vías de desarrollo no están accediendo a las posibilidades que acompañan a Internet y al resto de nuevas tecnologías, ni en el aspecto material de una mejora de comunicaciones ni mucho menos en la vertiente educacional necesaria para aprender a sacarle partido a unas tecnologías para ellos extrañas. Si esto sigue así, no cabe duda que se convertirá en una “segregación tecnológica” [6] que contribuirá a ensanchar las ya enormes distancias entre los estamentos pobres y ricos que tratan de coexistir en una misma piel de éste, nuestro único mundo. Creo que Oscar del Álamo tiene toda la razón cuando dice que la brecha digital existe y no va a desaparecer por sí sola: se necesita una acción conjunta, y a ser posible coordinada, de los estamentos gubernamentales, internacionales y privados, para tener alguna posibilidad de victoria frente a esta nueva amenaza a la que se enfrenta la cada vez más atribulada humanidad.
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Referencias:

[1] Castells, Manuel. La sociedad red: una visión global. Alianza Editorial. Madrid, 2006.

[2] Hernandez, Tony. [en línea]. El rol de las bibliotecas ante la brecha digital. Publicado en: Pez de Plata: Revista de Opinión para el Desarrollo de las Bibliotecas Públicas. Tercer Trimestre del 2004. Edición N° 3, ISSN: 0718-0039. [consultado: 28-04-2009]. En: http://e-archivo.uc3m.es/dspace/bitstream/10016/866/1/01brecha.pdf

[3] Landow, George. Hipertexto. La convergencia de la teoría crítica contemporánea y la tecnología, (Barcelona), Paidós, 1995, pág. 211.

[4] Rodríguez Sánchez, José María. [en línea]. Guadalinfo, un Programa contra la “brecha digital“.Dirección General de Sistemas de Información y Telecomunicaciones. Junta de Andalucía. [consultado: 29-04-2009]. En: http://www.juntadeandalucia.es/economiayhacienda/web/economia/estudios/bea/descarga/TOMO_33/BEA33_388.pdf

[5] Red USI. [en línea]. Su objetivo específico es la creación, conservación y desarrollo de una red de infocentros comunitarios de distintas clases operados por contrapartes públicas o privadas, para proveer servicios públicos de uso de equipos informáticos, de acceso a Internet y de capacitación en informática, en condiciones accesibles para la población objetivo. [consultado: 29-04-2009]. En: http://www.usi.org.uy/es/index.html

[6] Del Álamo, Oscar. El desafío de la brecha digital. [consultado: 29-04-2009]. En: http://www.el4ei.net/esp/biblioteca/Textos%20biblioteca%20v1.0/problemas/falta%20de%20informacion/organizacion/el%20desafio%20brecha%20digital.pdf

Paradojas de la Globalización 2: Mi querida España

 

Siempre he tenido la extraña sensación de vivir en un país totalmente dual, que si un partido político u otro, que si toros sí o no, que si Betis o Sevilla,Semana Santa o Feria…. Pero no me había dado cuenta de hasta dónde podían llegar esos dualismos hasta que empecé a ver un poquito de cómo está la implantación de las nuevas tecnologías en España.

Recuerdo haber leído en alguna parte del libro de Manuel Castells, que la Sociedad de la Información no se basaba tanto en el número de PCs y los megas de banda ancha que podamos tener a nuestro alcance, que no es una cuestión de inversión en tecnologías y de cifras sorprendentes, sino en el uso que podamos hacer de ellos.

Y esto me lleva a darle la razón, cuando leo noticias como las siguientes:

http://www.lavanguardia.es/internet-y-tecnologia/noticias/20090414/53681209017/casi-diez-millones-de-espanoles-tienen-dni-electronico-pero-pocos-lo-usan-internet-antonio-rodriguez.html

La Administración pública invierte cantidades ingentes de dinero en instalaciones y equipos que no se usan, y que por tanto, pronto quedan desfasados. Pero aún de que no se usen, ni siquiera se tiene consciencia de su utilidad y del provecho que se le pueda sacar.

En el caso concreto del DNI electrónico, los objetivos a superar eran la solución de gestiones administrativas comunes vía internet, además de transacciones con entidades bancarias.

¿Cuál es el problema?, ¿desconfianza, desconocimiento?, en parte sí, en el caso concreto del DNI electrónico poca gente sabe que es imprescindible el adquirir un lector para poder usarlo, y que cuesta entre 20 y 30 euros. Desconfianza, pues también, por los problemas de reconocimiento de los lectores USB que nos proporcionan la Casa de Moneda y Timbre, las historias que nos surgen con un estándar que todavía parece no estar muy claro, a pesar de la Norma ISO 15408.

Diez millones de personas no saben del potencial que guardan en sus carteras, no saben nada acerca del uso de las tarjetas inteligentes, y mucho menos de la necesidad disponer del interfaz, de que esas tarjetas pueden contener claves públicas y que como usuario debe de estar protegido ante un muy probable caso de mal uso.

El jefe de la Unidad de Documentación explica que “en general la gente joven si lo usa, pero falta preparación”.

¿Preparación?. No será porque, a pesar de los gastos en equipamiento tecnológico de las escuelas, los ordenadores que hay son pocos y están mal usados, a pesar de tener las herramientas educativas para ello. ¿Será también una cuestión de fe?

La mayoría de los docentes en España, sobre todo lo que rondan una media de edad de entre 50 a 60 años, no se sienten capaces de desarrollar proyectos multimedia (y nos referimos a un powerpoint) con sus alumnos, los que se sienten capacitados para promover grupos de trabajo a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación son aún menos.

Se han destinado 400 millones de euros en equipamientos de aulas TIC en los últimos tres años.

«Hoy por hoy, la escuela no garantiza ni siquiera una alfabetización digital básica de carácter universal» Así concluye un estudio de la UOC sobre la implantación de nuevas tecnologías en las aulas españolas, que demuestra que los propios docentes no saben sacarle el partido necesario en el ámbito pedagógico necesario.

Mientras tanto el Foro Económico Mundial publica el ranking de los 134 países con mayor implantación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, Dinamarca encabeza la lista, seguida por Suecia y Estados Unidos.

China sube 11 puestos para llegar hasta el 46, y España, (mi querida y dual España) pierde tres posiciones y se coloca el 34, Por debajo de la mayoría de los europeos, por detrás de Portugal (30) Eslovenia (31) y la República Checa.

El citado informe estudia la preparación de los países para emplear las TICs tanto en niveles empresariales como educativos, y cuál es el nivel empleo real de estas tecnologías, desvinculándola de la inversión económica.

China sube 11 puestos…. y eso que hay censura…. paradojas de la productividad….

Paradojas de la globalización: China. Sí, pero no…gracias.

Tras leer el capítulo de la obra de Castell sobre internet en Chinam se me ha despertado la curiosidad sobre  la situación de la red y las TIC en elgigante asiático y me ha sorprendido mucho saber que pese a todo lo que he leído en el libro de Castells, China será el país con mayor índice de producción de productos electrónicoc y de tecnologías de la información, creando en los próximos tres años 1,5 millones de puestos de trabajo (¿puestos de trabajo he dicho?, ¿pero no estamos en crisis?)  para estimular así el progreso del sector. La mayoría de estos puestos estarían ocupados por estudiantes universitarios.

Los mismos que sufren las consecuencias de la censura de la red en China y a los que no les es posible acceder a conocimientos que seguramente sí les ayudarían en su formación más que pegar microchips, y podrían así sacar verdadero beneficio de las TIC, en cuyo desarrollo “material” tanto trabajan.

Uno de los ejemplo más claros y rotundos de censura lo tenemos en el monoplio casi absoluto del buscador BAIDU.COM , que porsupuesto es una cuna mecida por la mano del gobierno chino, ya que los contenidos de la web son filtrados por el servidor antes de ponerlosa disposición del público, y que copa más del 60% de las búsquedas mientras que los grandes motores de occidente (Google y Yahoo principalmente) sufren el bloqueo patente acusados de atentar contra la “salud mental” y la moralidad pública ” de las personas ya que incluyen páginas de contenido pornográfico.

Apesar de la censura, gracias a Dios, la red poco a poco se va convirtiendo en un gran foro de críticas contra el partido comunista Chino que esperemos se de de bruces contra su propia muralla y se convezca de que los ojos y los oidos del Gran Hermano que todo lo vigila es pura ficción o un reality show al más puro estilo friki…..